Papaya Dada y la segunda estrella

Por José An. Montero

En Nueva York actuaron esa noche Post Malone, Laura Pausini, Robbie Williams, Nicole Scherzinger, Jennifer Hudson, Tom Cruise, IShowSpeed, Justin Bieber, Shakira, Burna Boy, Madonna, BTS o Gustavo Dudamel.

Pero La Mar de Músicas había preparado como previa la actuación de Papaya Dada en la plaza del Ayuntamiento. Al comienzo del concierto prometieron que esa noche volveríamos a casa más felices de lo que habíamos salido. Y así fue.

La banda quiteña, fundada por Esteban Portugal y conocida por agitar la chicha ecuatoriana, la cumbia, el sanjuanito, el funk, los ritmos andinos, la música tropical y la electrónica, transformó la plaza en una pista de baile desde el primer minuto. Metales, percusión y coreografías colectivas junto al público marcaron una actuación pensada tanto para participar en ella como para escucharla. Durante una hora nadie, ni en la plaza ni en las gradas, pudo resistirse al ritmo de la banda de los monos rosa fluorescente.

Nacida en Quito hace casi veinte años, Papaya Dada ha evolucionado desde el jazz hasta esa «chicha radioactiva» que ellos mismos reivindican, una mezcla desprejuiciada de tradición y modernidad convertida en celebración colectiva. «Qué lindo estar tocando para ustedes esta tarde, Cartagena», dijo Esteban Portugal al arrancar el espectáculo. La suerte fue nuestra. Aunque hasta casi las doce de la noche todavía no lo sabríamos. La fiesta, como también anunciaron, ya era universal.

Papaya Dada. La Mar de Músicas 2026. Plaza del Ayuntamiento (Cartagena). 19 de julio de 2026. Integrada por Esteban Portugal (dirección, bajo y voz), Yony Muñoz (trombón y coros), Bernardo Freire (güira y coros), Jesús Pacheco (timbal y coros), Walma Salamanques (clarinete), Fabián Fonseca (trompeta), Javier Toro (piano), Juliano Cevallos (segunda voz y coros) y Ricki Gutiérrez (timbal). 

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