Nuria Araque: Fachadas expandidas

Por Nuria Araque

Proyecto que entrelaza cuerpo, tela y paisaje en un gesto de ofrenda y archivo vivo. Invoca la relación espiritual y simbiótica con la naturaleza, abriendo un espacio de contemplación y escucha desde la regeneración cultural.

Memoria

Echar raíces, conectar con el terreno, habitar el lugar. La vida en el pueblo se refleja en sus calles, sus esquinas, en quienes lo habitan, lo vivieron, lo pasean, lo caminaron. 

Este proyecto parte desde la necesidad de registrar, de poner en valor el pueblo, sus calles, sus casas, su historia a través de sus esquinas. 

La forma de estar en el pueblo, de habitarlo está muy ligada al paisaje, esa forma de vida se adapta, evoluciona, se hereda, habita en sus fachadas, en sus portales, en las huellas que deja el paso del tiempo sobre el pueblo. 

Plasmar el paisaje en tela no es solo una cuestión estética, es una manera de registrar, pero sin invadir, registrar el tiempo sin necesidad de medirlo. Dejar que la textura hable de los años, del roce, que revele las capas del pasado.

A través del Frotagge directo sobre fachadas que hacen esquina recojo las texturas que el tiempo ha dejado.

Plasmar el lugar sin dañarlo, creando un vínculo físico. Evoca la memoria y la presencia de la que quiero hablar.

Habitar esas historias, conectar con esos lugares.

Para que su presencia no se borre, sino que se transforme en memoria

compartida, en registro vivo.

Para que, al caminar por esas calles, alguien más también las recuerde.

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