
La noche estaba escrita en compás de espera desde que se supo que Las Migas estarían en Estival Cuenca en su tercer concierto de la gira ‘Flamencas Tour’. Descubrir a estas nuevas, pero siempre Migas, con la trianera Paula Ramírez asumiendo el centro escénico con una voz propia. No es nada fácil que un grupo que ha contado con voces tan personales y extraordinarias como Sílvia Pérez Cruz, Alba Carmona, Begoña Salazar o Carolina “La Chispa” Fernández haya logrado reinventarse con cada cambio de formación. Pero Marta Robles, alma y timón del proyecto, ha sabido convertir cada salida en una oportunidad para afinar aún más el rumbo artístico del grupo, eligiendo siempre a quien supiera compartir ese corazón colectivo que sostiene al grupo.
El concierto fue una mirada adelante sin nostalgias. Aunque después llegaron piezas imprescindibles como Tangos de la Repompa, Caricias de sal o Hacerse viejo, la apertura fue con Grito, el single que abre el nuevo disco Flamencas. Una elección cargada de intención. En su versión grabada, Las Migas lo comparten con Tanxugueiras, y es mucho más que una canción: es un homenaje a La Trini —figura esencial del cante malagueño— y, al mismo tiempo, un estandarte alzado en nombre de las mujeres libres, de la resistencia cotidiana, del coraje que aún se está gestando. Un grito de ánimo para todas las que todavía no se atreven a saltar.

Sobre un escenario minimalista desplegaron arte y alegría. Marta Robles, la fundadora, la brújula, la arquitecta, pisó escenario con lunares blancos sobre fondo negro. A su lado, Paula Ramírez, vestida con los mismos colores. Códigos evidentes. El violín lírico de Laura Pacios, el empaque guitarrístico de Alicia Grillo de rojo. Y Oriol Riart, el «único hombre posible» de Las Migas, bajista y productor, testigo rítmico de esta metamorfosis constante en un segundo plano.
Y entonces sonó “Trinchera Helada”. Silencio. Un temblor. Un susurro de Mercedes Sosa en clave propia: “Tantas veces me mataron”. Enlace directo con esa línea del nuevo disco que ya es bandera: “Amos, no miramos a los ojos y sabíamos que no saldríamos vivos”. Canción como mapa emocional. Más vivas, más Migas que nunca. Con un disco imponente, como dieron cuenta a lo largo de la actuación.

Entonces sonó la voz de Lola la Faraona diciéndole a Quintero el Grande: “¡Sabes por qué yo estoy guapa? Porque el brillo de los ojos no se opera”. Flamenco punk en estado puro. Una fase fundacional. Y que bien podría servir para definir la filosofía de Las Migas, que han sabido construir su propia vanguardia sin romper con la raíz. Su forma de crear nace de ese equilibrio difícil entre respeto y libertad, entre compás y coraje. Metamorfosis constante, sí, pero con conciencia de sí mismas, como artistas y como mujeres. Porque ese arte tampoco se opera. Se lleva dentro.
Después ya Paula se quitó los zapatos porque todo era, simplemente, un tablao sin astillas. Llegó “Agua” y se desbordó todo. Jaleo en vena. “Ole”, “caramba”, “caracoles”. Como una alegría defendida como trinchera, que diría Benedetti. En Las Migas no existe la nostalgia ni el refrito, saben que el agua pasada no mueve molinos. Y en esa declaración de libertad creativa fueron capaces de construir un concierto memorable construido sobre los mimbres de su trabajo recién creado. No fue un homenaje a veinte años de trayectoria. Celebran que han llegado aquí vivas y más creativas que nunca. Que Las Migas en 2025 son más Migas que nunca. Que están en la flor exacta del riesgo. Fue una forma de decir que la libertad no se regala: se canta desde dentro.

Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA), Cuenca, 1 de julio de 2025, 21:30 h | Estival Cuenca – Velada Flamenca Intérpretes: Las Migas + Pasión Flamenca. Las Migas: Marta Robles (guitarra y dirección artística), Paula Ramírez (voz principal), Alicia Grillo (guitarra flamenca), Laura Pacios (violín y coros), Oriol Riart (bajo eléctrico y producción). Reconocimiento: Premio Manuel Margeliza 2025 a la excelencia artística y contribución al panorama musical, otorgado en el marco de Estival Cuenca.