
Rondar había rondado mucho, pero hemos tenido que esperar a esta nueva gira en salas para poder verla sobre las tablas del Teatro-Auditorio de Cuenca. Ha sido necesario esperar hasta este 20 de marzo de 2025 para encontrarnos con esta Karmento más próxima a los “feriantes, los entretenedores del pueblo; bardos, bufonas y copleras de caminos y trabajo duro, de fortuna y libertad”, y hemos vuelto a reencontrarnos con la Karmento de siempre. La Karmento libre de corsés sobre el escenario, parlanchina y cercana. La que habla de las fiestas de los pueblos y que es capaz de trazar certeras crónicas de la vida cotidiana.
Aún con los coletazos del virus, Karmento fue el torbellino energético y parlanchín que es capaz de convertir las butacas en una silla de enea y sacarnos a tomar la fresca, a “sanochar”. Entre recuerdos de infancia, chismes, fiestas y mucho amor a la tierra y a su gente. Habrá quien llame a esto neofolk, pero eso sería hacerlo pequeño. Es la vida que fluye “como el río por mis piernas, corre el agua entre tus manos”, del que habla ‘El Aguadero’, tema que sirvió de inicio y final. De cueva y de mar.

Acompañada en el escenario por sus inseparables Emilio Abengoza (teclados), Alvany Guédez (violín) y Rosi Herreros (percusión), se sumó a la gira Maribel de Lamo en la guitarra y guitalele, además de la sorpresa de esa colaboración estremecedora y semi-improvisada de Javi Collado. Karmento recordó sus temporadas viviendo en Cuenca, sus paseos “con el corazón” hasta la ermita de San Julián.

El repertorio de ‘La Serrana’ crece en las distancias cortas. Se mete bien adentro, hasta llegar a la parte más antigua del cerebro, a ese tronco encefálico esencial para la supervivencia, para hablarnos de su padre, de Chelín, de la Loca del Pueblo, de la vida. Obviamente, no faltaron algunos temas que han marcado la carrera de Karmento, como ‘La manchega en la azotea’, ‘Danzar sobre la tierra’ o el televisivo ‘Quiero y duelo’, que desde el Benidorm Fest le abrió las puertas a un público mucho más amplio.
Karmento fue niña sobre el escenario con su falda de flamenca, fue adolescente subiendo la cuesta de su pueblo, cambió botas por zapatos de tacón, de rompe y rasga, bailó, tocó el pandero cuadrado, para hacer cantar y bailar al público, pero también para rasgarles el alma, como con ‘Viejos Padres’, que incluye versos tan bellos como “Poda los rosales y tiene su casa limpia / Ha aprendido a cocinar, con faltas de ortografía / Llegando a viejo ¿qué más se puede pedir? / Todavía se quieren y eso ya no lo esperaba”. ¿Qué más se puede pedir de un concierto?

Pues aún hubo más sorpresas, cuando Karmento cantó entre el público acariciando las manos de quien se las tendía. Calor humano y vida. Como escribió de este disco el gran Fernando Neira, “Pueden llamarlo neo-folk, si les place, pero La Serrana acaba convirtiéndose casi en una lección sobre el difícil arte del bien vivir”.
Y para finalizar, “La Parrala”, una copla eterna como la memoria de la infancia y la juventud. ¿Qué más se puede pedir? El agua no tiene memoria. “Los feriantes marchan ya, van dejando una reguera / Y el sonido del pasar tintinea en la hoja seca / Todo llega al mismo mar y nace en la misma cueva”.

Tras este concierto en el Teatro Auditorio de Cuenca, continúa la gira de Karmento en salas. Los próximos conciertos de la gira incluyen una serie de presentaciones en distintos lugares: el Teatro Jofre en Ferrol, A Coruña, el 22 de marzo; el 28 de marzo participarán en los Premios Quijote en Miguel Esteban, Toledo; el 5 de abril estarán en el Estigma Festival en Villena, Alicante; el 17 de abril en el Teatro Nacional de Argel, Argelia; el 19 de abril en el Anfiteatro de la Universidad de Constantina, Constantina, Argelia; el 24 de mayo participarán en el Festival Folklores en Madrid; y el 7 de junio, cerrarán la gira en la Casa de la Cultura de Peñas de San Pedro, Albacete.
