
Luisa Abad González, profesora de Antropología de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), inauguró la primera jornada de Trashumancias 2.5 el 15 de marzo en Enguídanos, dando inicio a la fase de formación con una ponencia sobre cultura popular, pertenencia, notalagia, olvido y apropiaciones.
El evento, organizado por la Cátedra UCLM de Oportunidades frente al Reto Demográfico, en colaboración con el Ayuntamiento de Enguídanos y la Fundación Los Maestros, contó con la participación de 60 estudiantes universitarios de disciplinas como Bellas Artes, Comunicación, Periodismo y Educación. Estos forman parte de los Seminarios Permanentes de Escuela Rural y Comunidad y de Creación, Comunicación y Nuevas Ruralidades, en colaboración con la Facultad de Comunicación.
La fase de formación culminará en junio con una residencia creativa y de investigación en la Serranía de Cuenca. Durante el evento, se desarrollaron ponencias, talleres y actividades centradas en la ruralidad, la trashumancia y la identidad cultural en los territorios rurales.

Bajo el título «Cultura popular, pertenencia, olvido y apropiaciones», Luisa Abad abordó temas como la cultura popular y la nostalgia, analizando cómo las prácticas culturales son moldeadas tanto por los propios habitantes como por actores externos. Su intervención se centró en las tensiones entre tradición y contemporaneidad en las culturas rurales, el fenómeno del denominado folk market, los usos políticos y turísticos del folclore, y la construcción de un pasado idealizado a través de la nostalgia.
Abad analizó la influencia de la cultura del «usar y tirar» en contraste con modelos anteriores de reutilización y reparación: “En tiempos pasados, todo se aprovechaba, hasta el tiempo libre. Cosían, arreglaban, remendaban… No se tiraba nada”, explicó la antropóloga. Según Abad, la cultura popular no se limita a los objetos, sino que también se refleja en “la forma en cómo miramos al mundo”.

Citando a Svetlana Boym en El futuro de la nostalgia, Abad explicó cómo la globalización refuerza el apego por lo local, generando una epidemia de nostalgia que puede distorsionar la memoria histórica: “Las redes sociales están llenas de evocaciones de cosas que la gente no ha conocido pero que idealizan mucho”. Asimismo, advirtió sobre el riesgo de idealizar el pasado, señalando que muchas personas emigraron de los entornos rurales debido a precariedad, abusos y maltrato.
Otro punto clave fue la tendencia a buscar lo «pintoresco» en los pueblos, imponiendo estándares estéticos que estigmatizan lo humilde y popular. También abordó la fosilización de la cultura y el inmovilismo en nombre de la tradición, destacando que muchas fiestas «ancestrales» son en realidad más recientes de lo que se cree.

Para Abad, el patrimonio inmaterial no debe romantizarse, ya que incluye prácticas controvertidas como el maltrato animal o la discriminación. Señaló que los artistas contemporáneos juegan un papel clave en la reinterpretación crítica de la cultura popular.
Cerrando su intervención, la antropóloga presentó la obra «La Cruz de Lampedusa» de Francesco Tuccio, hecha con restos de pateras naufragadas, como metáfora de la necesidad de liberarse de las jaulas ideológicas heredadas: “debemos intentar observar, escuchar, aprender y plantear propuestas artísticas que no reproduzcan relaciones asimétricas o desiguales, como las que solemos ver en nuestras interacciones con los pueblos con los que trabajamos”.