La exposición de Jong Oh, Silver Rhythm, se puede visitar en el Palacio Consistorial de Cartagena hasta el 28 de septiembre de 2025.

Una araña minúscula trepa por la pared blanca de la sala de exposiciones del Palacio Consistorial. Sube en línea recta, trepando por un hilo de seda que cae vertical hasta el suelo. Termina el hilo y sigue su camino hacia el techo. En realidad, no hay hilo de seda. Es una finísima línea de lápiz. Desde su extremo parte un cable casi imperceptible de acero, que termina en una pequeñísima esfera metálica suspendida.
La sala, aparentemente vacía, es en realidad el escenario frágil y exacto de Silver Rhythm, exposición del artista coreano Jong Oh. Sus esculturas no se imponen: se intuyen. Se revelan solo si te acercas, si respiras despacio, si te permites mirar como quien espera que algo aparezca sin avisar. Utiliza materiales mínimos, hilos, varillas, o grafitos, para construir dibujos en el aire, estructuras que enmarcan el vacío sin reclamarlo.

Arquitectura de aire. Líneas tensas, ángulos precisos, geometrías que vibran con el movimiento del cuerpo al pasar. Como si estuvieras dentro de un dibujo técnico hecho a mano, como si el aire estuviese trazado. Algunas piezas parecen suspender el tiempo; otras, directamente, parecen olvidarse de él. Bocetos flotantes de una realidad aún por definir. Viene a la mente John Cage, cuando decía que el silencio no existe. En este caso, el vacío no existe. Uno simplemente debe mirar y abrir los ojos.
Oh, nacido en Mauritania y criado entre Canarias y Corea del Sur, trabaja desde una sensibilidad sin la distorsión del color ni de la materia. Su obra, elaborada con formas simples y materiales industriales como el hilo o el acero, introduce fragilidad, silencio, vacíos perceptivos, casi invisibilidad. Hay una conexión más íntima, subjetiva o meditativa entre el espacio y la mirada. Como si cada línea hubiera estado ahí desde siempre.Silver Rhythm forma parte de La Mar de Arte, el programa visual del festival La Mar de Músicas, que este año ha puesto el foco, de manera exquisita, en la cultura, no solo en la música, de Corea del Sur.