Cuadernos de Trashumancia 2.5 / Día 3. Por la tarde

Por la tarde, muchas nos quedamos en distintos espacios de trabajo. Algunas en la sede, otras en la biblioteca. No se trataba de producir más, sino de entender mejor lo que cada proyecto necesitaba en ese momento. Gloria probó por primera vez una cianotipia en gran formato, ajustando con paciencia cada paso del proceso [Gloria]. Ivette, que venía trabajando desde la mañana con imágenes de archivo, preparó negativos de clorotipia y recopiló nombres de plantas locales con apoyo de libros físicos y digitales [Ivette]. “La semana que viene será el momento de caminar y recoger”, apuntó, sin dejar de ordenar papeles y materiales.

Javier reflexionaba sobre el ritmo mismo de la residencia. “Si quiero seguir trabajando en este mundo hasta los 65, también tengo que ser sostenible conmigo mismo”, dijo, después de una conversación breve pero precisa con Gloria. Escribir, planificar, descansar: todo forma parte del trabajo si el trabajo se cuida [Javier].

En la biblioteca, María Herreros seguía investigando sobre juegos tradicionales y cerámica popular. Hablaba de los botijos como objetos que se rompen en fiestas, y de los fragmentos como pequeñas pistas del pasado. A última hora, salió con David y José Fernando a explorar un valle cercano, con la idea de encontrar restos cerámicos. No hubo hallazgos, pero sí paisaje y conversación [María Herreros].

Mientras tanto, Laia continuó caminando por el entorno del Júcar. Seleccionó especies ribereñas y redactó textos directamente en el paisaje. Su proyecto iba tomando forma entre nombres de plantas, voces vecinas y escritura en directo [Laia].

No hubo una presentación formal del avance de los proyectos. Pero sí presentimos que van cambiando de forma, volviéndose más porosos al entorno. Una conversación, una caminata o una pausa a tiempo también son parte del trabajo.

Textos: Gloria Nieto, Ivette Veles, Javier Soligó, María Herreros, Laia Skovsted / Fotos: Mati, Gloria Nieto

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