
Si el jueves quedó en la memoria de La Mar de Músicas por el aperitivo tan bello como abruptamente interrumpido de Silvia Pérez Cruz y Salvador Sobral —un concierto breve, herido por la lluvia pero inolvidable por el generoso gesto de cantar en acústico, sin amplificación ni refuerzo sonoro—, el viernes llegó para cerrar esa herida con una sobredosis de música en vivo, más de ocho horas ininterrumpidas: desde el rezo laico de Tarta Relena a las siete de la tarde hasta Ortiga desparramando fiesta verbenera, ritmos latinos, autotune y un descampado emocional al borde del delirio, bien entrada la madrugada. En medio: el susurro suspendido de Arooj Aftab, la entrega volcánica de Guitarricadelafuente, y justo en el corazón palpitante del cartel, el estallido emocional de Maestro Espada.
Cuando Álex y Víctor Hernández subieron al escenario a recoger el Premio Paco Martín al Grupo Revelación de las Músicas Globales, se notó al instante que no venían a cumplir expediente. Recogieron el premio cantando una copla antigua. Como si hablar fuera secundario, una torpeza necesaria antes de poder cantar. Como si lo que iba a ocurrir en el auditorio Paco Martín fuera, más que un concierto, una ceremonia laica del canto compartido.
La periodista Laura Piñero los presentó con precisión y ternura, trazando un mapa emocional de lo que vendría: “Su música nos conecta con el folclore de la Región de Murcia (…), pero no desde la nostalgia ni lo didáctico. Camina entre la brecha de la memoria y la imaginación”.

Maestro Espada no replica el gesto de lo antiguo: lo destila, lo desmonta y lo lanza contra un muro de delay y reverberación emocional. Hurga, remixa, invoca, recompone lo que aún late en las canciones populares: mayos, jotas, aguilandos, parrandas, malagueñas, trillas. Todo sale de archivos etnográficos que visitaron de la mano del folclorista Tomás García, que les abrió las puertas de un universo transmitido de boca en boca, entre romances de cuadrilla, cantos de siega y letanías rurales. Pero aquí no hay museo, ni nostalgia. Lo suyo es una especie de electrofolklore lírico que vibra como un mapa afectivo.
Anoche, frente a un auditorio a reventar, abrieron fuego con piezas tradicionales salpicadas de electrónica y percusión viva. Y, mientras el público esperaba a Guitarricadelafuente, cabeza de cartel, éste se adelantó para cantar con ellos “Lirio”, una jota murciana reimaginada, donde se notaba la producción de Raül Refree (también productor de La cantera). Nada es casual en Refree, y menos en Cartagena, donde ya ha dejado noches inolvidables.
Después de esa cumbre, regresaron a la raíz con “Peretas del Tío Vicente”, para dar un giro exquisito con “Maquillaje” de Mecano, convertida en un bolero digital y espectral, casi una caja de música de infancia extraviada. Luego, otra vuelta al origen: canciones de huerta que arrancan como fiesta y acaban como duelo íntimo.

Con la percusión de Raúl Frutos (Crudo Pimiento), el directo ganó músculo y matiz. Una versión más carnal y expansiva, ideal para escenarios como el Parque Torres.
Y como de hermanos iba la cosa, también subió Paco Frutos, hermano de Raúl, para cantar con Maestro Espada una copla antigua que comenzaba: “Cartagena, quien te viera / y tus calles paseara, / y fuera a Santo Domingo / a misa de madrugada.” Cante murciano puro, directo desde la médula del pueblo.
Con una escenografía sobria pero magnética, “Trilla” y “Estrellica” afilaron los contrastes: castañetas, laúdes y bandurrias rozando sintetizadores y armonías flotantes. Jotas onduladas. Aguilandos suspendidos. Misa pagana. Los susurros del disco convertidos en pulsos eléctricos.
Un directo que los sitúa entre la folktrónica espectral y ese indie con herencia rural que practican Vetusta o Vermú. ¿Folk glitch? ¿Trance campesino? Lo que sea: forman parte de una generación que no arqueologiza el pasado, lo canaliza.
El concierto terminó con “Mayos”, esa forma murciana de saludar la primavera. Pero aquí sonó como despedida: una línea en puntos suspensivos. Un adiós sin dramatismo. Una invitación a volver al disco y escuchar de nuevo. Con otros oídos.
Maestro Espada + Guitarricadelafuente | La Mar de Músicas 2025 | Auditorio Paco Martín – Cartagena | Viernes 25 de julio