
Un grupo de jóvenes llegan al pueblo de Tragacete para participar en una residencia donde desarrollar sus proyectos, pero algo ocurre durante su estancia. Un ser con apariencia de ciervo los acechará a lo largo de las semanas. Puede que este ser tenga intenciones maliciosas, puede que este ser estuviese relacionado con las desapariciones del lugar, o puede ser que este ser fuese simplemente un par de ojos curiosos, la interpretación es dejada en manos del lector.
Un cuento formado a partir de las experiencias vividas en Tragacete, la historia entrelaza realidad y ficción, incluyendo a esta criatura híbrida en nuestras anécdotas de aquellas semanas, haciéndola participe; quizás quería hacernos daño, o quizás solo pretendía mirar.
Con este cuento trato de confrontar el pensamiento que centraliza al ser humano, que lo separa y divide de todas aquellas cosas que lo rodean, así como la naturaleza o la tecnología. Utilizando el clásico formato de cuento popular y leyenda urbana, busco criticar la ceguera social, que nos hace buscar culpables erróneos a problemas enormes.

En el cuento trato de abordar el pensamiento egoísta del ser humano por encima de cualquier cosa, las jerarquías y los limites imaginarios.
Este monstruo que aparece en la historia representa la ruptura de los limites imaginarios del ser humano que tratan de separar lo natural de lo artificial, esas barreras ya no existen, quizás nunca lo hicieron. Un ser con aspecto de ciervo imitando la conducta del ser humano, un ser inquietante que habita lo deshabitado.
Así como la criatura, los edificios vacíos e inutilizados también representan esa ruptura, lo «artificial´´ es devorado por lo «natural´´.
Un espacio de coexistencia en el que natural y artificial conviven, se genera un nuevo ecosistema que absorbe aquello que es inutilizado o abandonado, y lo transforma. No hay un edificio en la naturaleza, o un animal en el edificio, edificio, animal y naturaleza son uno, y siempre lo fueron, así como no se concibe separar el suelo de los árboles, el bosque es una unidad, todo es el bosque.
Así pasa con las maquinas. En la historia se refleja en cierta parte del principio que las fotografías son tomadas con una consola. La máquina y el ser humano son como esos árboles y ese suelo, no están separados, son una unidad, y a esta unidad se suma el entorno, la cultura y todo lo que nos rodea, no hay barreras o limites, todo es una unidad.

Durante la historia, la criatura es vista como un ser terrorífico, que acecha y caza, es señalado como bestia temible, a pesar de que en ningún momento se vea a este realizando ningún daño. En todo momento se escucha tan solo la interpretación de un grupo de personas a una figura desconocida, y quizás esa interpretación es simplemente eso, una interpretación.
El final del cuento se deja abierto, y no sabemos que fue de ellos, o del «monstruo´´. Durante toda la historia se posiciona a la criatura como villana, como responsable de las desapariciones, cuando quizás, la criatura es otra víctima más. Este ser representa la adaptación y evolución. Una especie de ciervo, que acecha y se esconde, que camina a dos patas, una mutación nacida de una necesidad de cambio y evolución que no tiene por qué ser necesariamente negativa.

La teoría para este relato está fuertemente inspirada en los textos de Dona Haraway y Rosi Braidotti, en los que se habla de lo híbrido, de la ruptura de dicotomías como natural/artificial, o humano/máquina, donde no hay una jerarquía encabezada por nuestra especie, si no un todo, un ecosistema formado por todo aquello que pretendemos separar con barreras y límites, un mundo lleno de ciborgs, así como la criatura del cuento, seres que han aprendido a mutar, seres híbridos, que no se definen por uno u otro término.
Habitamos un mundo que ha consumido las barreras, donde todo se ha entrelazado y mezclado y no puede ser separado.
Con ello quiero mostrar que la cultura, el folclore y todas aquellas cosas que parecen desaparecer, no deben dejarse, y tampoco repetirse o replicarse, sino que deben mutar, fusionarse con nosotros, nuestra actualidad y ese todo que habitamos, tratando de romper las dicotomías como rural/urbano, o tradición/innovación.

PROCESO
En un principio, mi idea era bastante diferente a lo que ha resultado al final. Mi primera propuesta hablaba de la huella que dejamos allá donde vamos, tanto en el entorno como en las personas, y la fluctuación de las figuras entre las pantallas, pasando del lugar físico a la pantalla de mi consola, y desde esta al mundo material de nuevo.
Conforme iban pasando los días en la residencia, el nuevo proyecto se iba formando y alimentando. Gracias a las experiencias con mis compañeros y con la gente que habitaba el lugar surgió la idea del cuento.
Todo comenzó con la observación del entorno. Una tarde tranquila, reflexionando cerca del rio y observando la fauna, allí nació la idea del monstruo, que se relaciona con el ecosistema, con los insectos, con los peces del río, y comencé a bocetar. En un principio, aquella criatura parecía más bien un humano deforme y carente de género.
En uno de los paseos con mis compañeros de residencia, fuimos a ver ciervos, los cuales me resultaron bastante inspiradores, aunque no fue solo eso lo que me motivó a darle aquella forma al monstruo. La gente del pueblo nos contaba que los ciervos no tenían un depredador, y que no temían a las personas, que se acercaban al pueblo y se comían las plantas de las casas y de los huertos, y otras muchas cosas que le quitaban al ciervo aquella parte mágica y tierna que suelen tener, sumando el aura que transmitían aquellos animales de noche.
En los paseos muchos de los avistamientos que tuvimos eran tan lejanos que solo podías percibir dos puntos brillantes en la distancia, dos ojos que te observaban escondidos en la penumbra. La forma que tenía de quedarse quietos, observándote, era una sensación muy inquietante.
A parte de bocetar, también fotografié. Durante toda mi estancia, llevé mi psvita allá donde fuésemos, y tomaba fotos de todo lo que podía, en muchas ocasiones mis compañeros me ayudaron y acompañaron, sobre todo en las fotos nocturnas.
Ya con el material fotográfico y una idea de criatura, comencé a bocetar a esta, intentando generar un efecto extraño en una figura de ciervo. También probe a implementar partes robóticas, pero no llegó a convencerme.
Hice una selección de fotos donde se pudiesen ver las diferentes actividades que hicimos, y traté de incluir a la criatura en algunas de estas, siguiendo un guion base del relato.
Difuminé la figura original de la criatura para darle un toque de misterio a esta, busque generar inquietud a través del desconocimiento y el desconcierto, ya que el monstruo sería más aterrador si no se sabía exactamente que era.
Para incluir el texto del relato, dividí este en pequeños fragmentos, los escribí en una libreta y, digitalmente, los coloqué en las fotos. Trate de darle una estética de diario, tanto en lo visual como en lo escrito, generando un sentimiento de cercanía e intimidad.
Por último, tan solo maqueté el cuento y lo cosí en su formato físico.

Alma Rossell (Ciudad Real, 2001)
Nací en Ciudad Real, en Castilla la Mancha, y llevo creando desde que tengo memoria. A lo largo de mi vida, el video y el dibujo han sido una parte enorme de ella, y considero que soy una fiel consumidora de la cámara y el píxel. Actualmente, tengo tanto material audiovisual y tan esparcido entre aparatos que aun encuentro grabaciones y material del que había borrado mi recuerdo por completo. Registrar la vida ha sido siempre uno de mis pasatiempos, la contemplación y el retener los momentos, el ansia y la obsesión de captar cada experiencia. Y no solo con una cámara, el bolígrafo y el papel también han sido una de mis herramientas más desgastadas, no podría concebir mi vida sin mi diario de dibujo.
Gracias a mi paso por la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, tanto en la carrera como en el Máster, he podido conocerme y encontrar nuevos modos de expresión y creación, así como la instalación o el videojuego.
A través de la tecnología, y cualquier artefacto con una cámara implementada, trato de crear y preservar, de expandir el audiovisual más allá. Trato de fundirme con el aparato, con la máquina, con este ecosistema social actual.
Texto y fotografías: Alma Rosell Martín de Lucía