No tan ajenos

Por La (Mínima) Circular

Las cerca de 1.300 fotografías de carné que Dani Sanchis ha dispuesto en las vitrinas del claustro parecen incorporarse a las memorias que conserva el edificio que las acoge. El antiguo convento de las Carmelitas de Cuenca, sede de la Fundación Antonio Pérez, es un palimpsesto donde se superponen memorias colectivas y personales. Antes de convertirse en museo fue convento de clausura, sede del Vicerrectorado de la UCLM y del MIDE. Al recorrer hoy sus salas resulta difícil no pensar en quienes pasaron por ellas. Antonio Pérez está presente en cada rincón, pero también, de una forma más silenciosa, quienes compartieron este edificio cuando aún tenía otros usos.

Quizá por eso Reunión de ajenos o casi adquiere aquí una dimensión distinta. Cada fotografía original aparece acompañada por un pequeño objeto encontrado por el artista. Cada collage reúne dos elementos que nunca estuvieron relacionados y cuya unión deja abiertas nuevas asociaciones.

Dispuestas en un círculo de vitrinas alrededor del claustro, las fotografías recuerdan a un ejército silencioso que, en lugar de terracota, es de papel fotográfico. Los retratos, perfectamente alineados, muestran mayoritariamente hombres con corbata y mujeres retratadas con la formalidad de otra época. Sobre cada imagen descansa un botón, un fragmento de plástico, una piedra o cualquier otro objeto recogido del suelo. Ninguno explica quién fue la persona retratada. Sin embargo, todos parecen haber encontrado el lugar exacto al que pertenecen.

Fontcuberta se preguntaba qué ocurría cuando el único referente que le queda a la fotografía es la propia fotografía. «Cuando el alma abandona el cuerpo, cuando la información se desprende del soporte, la fotografía se convierte en fantasma». Al recorrer el claustro resulta difícil no pensar en esas presencias silenciosas mezcladas con las memorias que parece conservar el edificio.

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