Nos vendieron la idea de que una casa independiente empieza con un felpudo original. Un felpudo que se constituía automáticamente en frontera simbólica de autonomía y aislamiento. Un pequeño talismán capaz de mantener a raya las amenazas del mundo exterior. Con el tiempo, ese felpudo se quedó corto y llegaron las alarmas, imprescindibles para vigilar al bárbaro que Konstantinos Cavafis imaginó como la figura que daba sentido a toda una comunidad.
La nueva exposición de la Colección MUSAC, ¿No hay nada como el hogar?, comisariada por Monserrat Pis Marcos, no arranca en un felpudo, sino de la duda que envuelve todo lo que convierte una casa en un hogar. Y lo hace, paradójicamente, entre las salas desnudas de hormigón del museo, un escenario que parece situarse en las antípodas del concepto de hogar.
Los romanos llamaban focus al fuego que ardía en el centro de la vivienda. De ahí viene el latín tardío focāris y, más tarde, la palabra «hogar». Antes de ser un edificio, el hogar fue una hoguera alrededor de la cual una comunidad se protegía y compartía su día a día. La muestra parece rescatar ese origen desde la primera sala.
El recorrido no empieza dentro de una casa, sino en el territorio. Esos espacios que habitamos incluso antes de cruzar un umbral. Como señaló Francesco Careri, caminar de forma nómada fue la primera arquitectura, una manera de recorrer y de construir simbólicamente el espacio. Antes de levantar muros, el ser humano ya sabía habitar el territorio.
Camino entre las obras con Tinariwen sonando en los auriculares que me aislan del mundo. Antes de la casa existía el lugar al que volver. La historia del hogar es, en el fondo, la historia de un desplazamiento. Del fuego compartido a la propiedad cada vez más privada. Hay quien blinda su vivienda hasta aislarla por completo, y quien busca eternamente un sitio al que poder llamar hogar. En algún momento, el vecino dejó de ser parte de esa comunidad para volverse un extraño. Hoy, con demasiada frecuencia, se le mira como una amenaza. Quizá sea hora de preguntarse si ese modelo ha tocado techo.