Grita,
contra el viento,
contra el muro,
contra el cielo.”
Hace ya casi un mes que cerró sus puertas en el MUSAC la exposición Yoko Ono. Insound and Instructure. La muestra, a través de setenta años de trabajo, más que una antológica reunía obras alrededor de los conceptos insound e instructure. Un “diálogo no cronológico entre ideas, acciones y formatos”, explicaba la hoja de sala, que permite leer buena parte de su producción desde las instrucciones contenidas en esas escuetas notas en blanco sobre negro que acompañan las obras.
Regreso a esta exposición porque llega ahora a mis manos el catálogo, editado por Álvaro Rodríguez Fominaya, Jon Hendricks y Connor Monahan. Un libro que recopila muchas de estas instructures. Pequeños textos. Instrucciones. Muchas de ellas reproducidas sobre papel blanco, dispersas por las páginas como notas provisionales, fragmentos de una conversación o apuntes destinados a circular de mano en mano. Algunas escritas a mano.
Voy leyendo en diagonal algunas de estas instrucciones. “The instructures will be exhibited in the lobby”. “Haz una lista numerada de tristezas de tu vida. Amontona piedras que se corresponden con esos números…”. “Haz una lista numeradas de alegrías de tu vida…”. “Compara este montículo de piedras con el de tristezas”.
Abro y cierro puertas que ya no son puertas. Como en Doors (2011), una instalación compuesta por nueve puertas antiguas intervenidas por la artista. Las puertas han perdido su función habitual y el visitante debe desplazarse alrededor de ellas. “En este recorrido las paredes se vuelven invisibles”. Ante estas puertas despojadas de su utilidad. El arte que habla a través de la ausencia, que escribió alguien a quien no recuerdo.
YO.
Así firma Yoko Ono en muchas ocasiones. Un juego desconcertante en que no sabes si realmente sabía el significado en castellano y es un ejercicio de ego o simplemente la casualidad. Si fuera ego caería toda la propuesta como en un efecto dominó y no pasaría de ser un Mister Wonderful con ínfulas de museo. Y los rayos de la mañana (Morning Beams, 1997) no dejarían de ser nada más que hilos que cuelgan del techo.
Esta nota al pie de post forma parte de El Tomanotas, el cuaderno de paso de La Circular en Substack una libreta abierta donde se reúnen fragmentos culturales, imágenes, making of, comentarios al margen y pensamientos surgidos en el camino. Puedes seguir leyendo más textos y notas en La Circular en Substack y en La Circular. Texto y fotos de José A. Montero.