«Petrus», piedra, memoria y despoblación. Entrevista con Helena Bengoetxea

Por José An. Montero

Un capitel medieval firmado con la inscripción “Petrus me fecit” sirve a Helena Bengoetxea para construir un documental sobre memoria, despoblación y reinterpretación histórica en el Valle de Izagaondoa. 

Petrus es apenas una sombra que cruza la historia del arte. Una certeza en forma de la inscripción “Petrus me fecit” en un capitel de la iglesia románica de San Martín de Guerguitiáin y muchas incógnitas. Helena Bengoetxea retrata esa búsqueda en su nuevo documental, que se estrenará el 29 de mayo de 2026 en los cines Golem de Pamplona y Madrid, además de salas de Valencia y San Sebastián.

La historia de Petrus comenzó en marzo de 2020, cuando, tras el accidentado rodaje de Matrioskas, que casi deja al equipo aislado en Cuba después de la congelación de los vuelos internacionales por la pandemia, el director de fotografía de la productora y socio de Haruru Filmak, Rubén Marcilla, le habló a Helena Bengoetxea de Joseba Lekuona, antiguo compañero suyo en la escuela de cantería, que hoy compagina la reproducción e investigación del patrimonio medieval con la fabricación artesanal de vajillas y platos de piedra para restaurantes de alta cocina. “Para mí aquello era un contraste tremendo. Por un lado sigue defendiendo una forma de trabajo casi antigua y, al mismo tiempo, acaba entrando en un mercado de lujo completamente inaccesible para la mayoría. Joseba posiblemente es de los pocos de su promoción que siguen trabajando en ello. Y además desde una resistencia muy consciente de querer mantener esas formas antiguas de trabajo, en la medida en que se puede”, explica Helena Bengoetxea.

El escultor Joseba Lekuona dialoga con Simeón Hidalgo, profesor jubilado y fundador del Museo Petrus, quien dedicó años a investigar el románico rural del Valle de Izagaondoa hasta localizar en la iglesia abandonada de Guerguitiáin el capitel citado. “Es una cosa muy singular porque en la Edad Media los canteros eran un gremio anónimo”, explica Helena Bengoetxea.

Así nació el cortometraje documental Petrus, historia de un capitel, una pieza pensada inicialmente para devolver la historia al propio territorio donde había sido filmada. “La idea era hacer ese corto y que ese corto se proyectara en los pueblos en donde se había rodado”, explica Helena Bengoetxea durante la entrevista.

La idea parecía clara y abarcable. Registrar el proceso artesanal de reproducción de los capiteles medievales y convertirlo en una herramienta cultural para el Valle de Izagaondoa. “Vamos a hacer un corto que cuente cómo se hace un capitel y que lo cuente en el valle donde está el original”, recuerda la directora sobre aquellas primeras conversaciones con la asociación cultural vinculada al Museo Petrus.

La primera proyección tuvo lugar en la iglesia románica de Guerguitiáin, un enclave abandonado donde ni siquiera había electricidad para encender el proyector. “Nos tuvimos que llevar hasta un generador porque, claro, no hay luz para el proyector”, relata Helena Bengoetxea. Al terminar la proyección, se le acercó Elsa Plano, alcaldesa del Valle de Izagaondoa. Aquel encuentro aparentemente protocolario terminó cambiando la dimensión del proyecto.

El mito de Petrus acabó convirtiéndose en una metáfora sobre la supervivencia del territorio, poniendo el foco en el presente rural y la despoblación. Elsa “vive la realidad de un valle que se está muriendo y que no quiere que eso pase”, explica Bengoetxea. Calizas, areniscas y despoblación progresiva de este territorio prepirenaico atraviesan la película.

En la planta baja de la Casa Zandueta, el minúsculo Museo Petrus, gestionado por Simeón Hidalgo, comenzó a adquirir un nuevo significado durante el rodaje. La reproducción de los capiteles medievales impulsada por Joseba Lekuona dejó de ser únicamente una investigación sobre el románico para convertirse en una mirada sobre el abandono progresivo del valle y la despoblación de unos pueblos que intentan mantenerse vivos.

Y ahí surge un giro aún más radical. Helena Bengoetxea recuerda, “La primera vez que Elsa dijo ‘Petrus era una mujer’ yo me quedé un poco así. Pensé, bueno, tampoco vamos a crear aquí un cisma histórico. Ella lo tiene clarísimo. Dice que no deja de ser todo una interpretación, porque ni ella ni ningún estudioso estuvo allá. A mí me pareció que la interpretación que hacía ella era muy interesante. Pero yo creo que no está muy desencaminada”.

La hipótesis de Elsa Plano terminó ampliando la mirada del documental hacia la propia construcción del relato histórico. En El sexo en tiempos del románico, Isabel Mellén advierte de que “los presentismos consisten en la traslación acrítica de prejuicios y creencias del presente hacia el pasado”.

Durante el desarrollo de la película, Helena Bengoetxea comenzó a leer los trabajos de Mellén sobre el románico y la perspectiva de género. “Habla de mujeres mecenas, de mujeres que financiaban iglesias y castillos, y también de mujeres participando directamente en obras y construcciones”, explica la directora. En el mismo libro, Mellén cuestiona parte de las interpretaciones tradicionales sobre el románico rural y escribe que “la idea de que el sexo era pecado en la Edad Media, por más extendida que esté en nuestra actualidad, no es sino un reduccionismo interesado”.

“Me interesa especialmente el encuentro con personas reales”. Y este documental va precisamente de eso. De Simeón Hidalgo acariciando la piedra o de Elsa Plano celebrando una boda gay con ropajes inspirados en el románico medieval.

La banda sonora, compuesta por Iñigo Pérez Artieda y Germán Carrascosa, evitó las afinaciones modernas para trabajar con sistemas musicales inspirados en la Edad Media, anteriores a la unificación tonal moderna. “Vamos a hacer una música que esté afinada como se afinaba en la Edad Media”, explica Helena Bengoetxea durante la entrevista. El concierto final fue grabado en una iglesia románica vacía del valle, utilizando piedras de río como percusión y sonidos inspirados en el paisaje.

La producción total del largometraje se extendió durante casi cinco años con el apoyo de las ayudas Generazinema del Gobierno de Navarra. El proyecto pasó por los foros de desarrollo Producers Meet Producers de la PAC en el Festival de Sitges y tuvo su presentación en la 67ª edición del ZINEBI, dentro de la sección Bertoko Begiradak.

Helena Bengoetxea confiesa que “Al final te obsesionas un poco porque quieres saber más y cada vez aparecen más preguntas. Nicolas Philibert decía que hacer documentales consiste en terminar haciéndote más preguntas de las que tenías cuando empezaste”.

Ahora llega el estreno comercial en salas, programado para el viernes 29 de mayo de 2026 en los cines Golem de Pamplona, los Golem de Madrid y salas de Valencia y San Sebastián, seguidas por la red de cines Numax de Santiago de Compostela en junio. “La distribución es lo más duro. Terminas la película y dices, ‘¿y ahora qué hago con esto?’. Está complicadísimo, sobre todo para los documentales. Ya sabemos que es muy difícil llegar a las salas y, una vez que llegan, es muy difícil que permanezcan más de dos días. La gente que se dedica a la distribución siempre dice que nunca pensamos en ella más que al final, y eso es un error. Cuando ya hemos hecho el rodaje, el montaje y conseguido levantar la película, estás cansada e intentas hablar con distribuidores y es un poco tarde. Yo creo que desde la pandemia, y también relacionado con el tema de las plataformas, lo que está en crisis son los propios canales tradicionales de distribución. Para mí sigue siendo importante ver una película colectivamente. En una pantalla grande”.

Texto: José An. Montero para lacircular.es

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