Cuadernos de Trashumancia 2.5 / Día 3.

La jornada de hoy ronda en torno a la comunicación, a la transmisión y al hablar. La parada y el reconocer. Conocer a nueva gente del pueblo y tener conversaciones, incluso peliagudas. Historias que se cuentan y se argumentan para crear un antecesor, un porqué, una conexión verdadera y profunda con el proyecto y la experiencia, que al fin y al cabo pertenecen al mismo lugar.
Por la mañana estuve ayudando a Nuria, con Alma, a buscar placas y texturas varias del ámbito urbano y habitable para su proyecto, aunque no vimos prácticamente ninguna placa de calle con relieve, por lo que Nuria está barajando otras opciones. Mientras tanto, conocimos a Francisco, con el que lxs tres tuvimos una larga conversación/discusión que rondaba el tema de la política o la forma de vivir. “No todo de los pueblos se puede adoptar.” Tras, mínimo, una hora, ya era la hora de comer.
Comimos y hablamos de sobremesa, unimos lazos con Jhonson e Ivette. Tras esto, a las cinco hubo una ponencia de Montero, donde nos enriqueció con varias y varios autores que puede que nos ayuden. Además, trajo unos libros a modo de biblioteca trashumante. En mi caso, escogí un libro de Haraway, cuyo nombre es Ciencia, cyborg y mujeres. La reinvención de la naturaleza. Ya conocía a la filósofa, pero este libro en concreto me pareció un antecesor de muchos conceptos.
Al salir de la ponencia nos preparamos con pila de crema de sol para salir y dar más vueltas. Vueltas y más vueltas. Nos quemamos, pero no mucho. Y (a posta) nos encontramos con Juli, Guada y Miguel. Nos lo pasamos bastante bien con ellxs. Ellas dicen que son muy rebeldes. Y es verdad: son jóvenes en cuerpos de ochenta y pico años. Siento que me dan la fuerza para seguir trabajando en el proyecto de la residencia.
Después de cenar nos fuimos casi todxs a dar otro paseo, pero con linternas y a la oscuridad. Vimos una locura de ciervos. Se sentía hasta cómo corrían, pues vibraba el suelo.
Textos: Alicia Martín-Serrano / Fotografía: Paz García Blanes