
Sennett escribió en El artesano que la mano aprende del material tanto como lo modela. Las manos de Zhenxiang Zhao aprenden del mimbre. Como señala Gustavo Insaurralde, comisario de la exposición dual Peregrinos del paisaje, que reúne Cerros testigos de María Esteve y ¿Qué mimbre tengo, qué cesto hago? de Zhenxiang Zhao, “Durante su residencia en Alumbra, se adentró en un proceso de devoción y recogimiento, donde el gesto se convirtió en un modo de ensoñación con los ojos abiertos”.

El mimbre orgánico, testarudo si no se lo ama, recuerda su vida salvaje en el río, acostumbrado a dar personalidad al paisaje se mece como bambú en las manos de Zhenxiang Zhao (Shaanxi, 1996). Teatro, danza y tecnología forman parte de estas esculturas orgánicas en las que cada vara de mimbre “Cada vara conserva un latido, una sedimentación del tiempo que acompaña su crecimiento y que, en manos del artista, se transforma en gesto, trazo y pregunta”, nuevamente en las palabras de Insaurralde. Bosques que se entretejen en el interior, trasladando el paisaje a la intimidad del hogar.

Materiales que conservan sus movimientos salvajes en la corriente de los ríos conquenses, que perseveran y que el artista escucha hasta preguntarse ¿Qué mimbre tengo, qué cesto hago?, recordando al maestro Miguel Ángel cuando decía que “La escultura ya está completa dentro del bloque de mármol, antes de comenzar. Solo hay que quitar el mármol sobrante”. Zhenxiang Zhao mece el mimbre en sus manos hasta que el cesto surge, escuchando el sentir de cada vara y humedeciéndola dulcemente para que ésta encuentre su forma única.La exposición ¿Qué mimbre tengo, qué cesto hago? de Zhenxiang Zhao se puede visitar en la Sala Princesa Zaida del Museo de Cuenca organizada por Alumbra. Artistas en el medio rural, hasta el 7 de diciembre de 2025, con comisariado de Gustavo Insaurralde.