Cuentos de un metro de clase

Por Ciencias y Sociales

El jueves 25 de noviembre en la clase de Conocimiento del Medio Social y Cultural de Primero de Infantil en la Facultad de Educación hemos descubierto que vivimos rodeados de cuentos maravillosos. Llenamos nuestras cantimploras (imaginarias) de agua y nos lanzamos a usar nuestros próximos quince minutos en la aventura de descubrir alguna de las historias que habitaban a nuestro alrededor.

¿El resultado? Podríamos sentarnos frente a una hoguera y estar toda la noche contando una tras otra sin que se acabaran antes del amanecer. Aquí os dejamos algunos ejemplos de las historias que habitan en la que ha sido nuestra clase de la Facultad de Comunicación durante el primer semestre del curso. No tienen por qué ser los mejores, pero sí abren puertas a otros muchos cuentos.

Las vías del tren que cruzan nuestra clase, por Carolina García

En un pueblo muy muy lejano, donde no vivía nadie excepto una niña rubia y guapísima, pero era huérfana de padres y se había quedado sola en el pueblo “Muy Muy lejano”. 

Todos los días pasaba un apuesto príncipe por las vías del tren, ya que hacía trasbordo de trenes. Un día mientras esperaba coger el segundo tren, vio a la preciosa chica pasear por allí pero por vergüenza no le dijo nada.

Pasaron los días y seguía viéndola todos los días. Hasta que llegó el día que se lanzó y le dijo que si quería abandonar ese pueblo tan lejano e ir con él hacia una gran ciudad donde conocería mundo. Ella estaba un poco nerviosa, ya que era una decisión muy difícil para ella debido a que iba a abandonar toda su vida.

Pero tras pensárselo, decidió irse con el apuesto príncipe y así darle un giro de 360° a su vida. No fue una mala decisión porque fueron muy muy felices.

El metro cuadrado de escalón, por Lorena Tavira

Había una vez en una clase muy luminosa un escalón de color marrón, el escalón siempre estaba triste en parte porque no era de un color bonito, pero también porque pensaba que no tenía ninguna función. 

Con el paso de los años el escalón veía que por él pisaban muchos alumnos, alumnas, profesores… Y que él seguía estando ahí sin que nadie le hiciera caso lo que le hacía sentirse más triste. Hasta que un día una alumna estaba muy triste porque no conseguía aprobar todas las materias y se sentó en el escalón a llorar de pensar que no iba a poder conseguir sacarse la carrera y de esta manera que sus padres se sintieran orgullosos de ella. 

Cuando de pronto una lágrima de la alumna cayó sobre el escalón y como si de poderes mágicos se tratase el escalón comenzó a hablar, con voz ronca de estar tantos años callado y la dijo ‘querida alumna mis consejos no son los más certeros, pero con mi sabiduría puedo decirte que he visto muchos casos de toda la gente que por aquí ha transitado y finalmente te diré que no te rindas, nada es lo que parece y que no es como se empieza sino como se acaba. Hagas lo que hagas tus padres estarán orgullosos de ti, incluso tu misma porque no todo el mundo tiene el valor de intentarlo y eso es lo que verdaderamente importa’. Y después de decir estas palabras el escalón volvió a su forma habitual.

Fue entonces cuando la alumna secó sus lágrimas y sonriendo salió de la clase, con la certeza de que seguiría el consejo del escalón.

Un metro de luz, por Rocío Navalón

Me siento sola, ¿no hay nadie más aquí?

– Si yo, la oscuridad… vente conmigo, ¿te han dejado sola? Da igual, yo no lo haré.

Oscuridad vestía con un vestido de color negro, frío como la muerte. Malvado.

– No lo haré, contestó la chica. Desprendes una energía muy mala y no me convertiré en lo que tú eres

– La oscuridad contestó, JA JA, no te convertirás en mi, te convertirás en ti misma

– A lo que la chica se quedó pensando y dijo: ¡CLARO! Si hago cosas que me hagan ser como la oscuridad seré como ella, pero si evito esas cosas y hago cosas buenas por las personas y por mí misma… seré seré… ¿que puedo ser? ¡Ya lo tengo! Puedo ser como la luz. La luz es ese sentimiento de esperanza y de qué todo saldrá bien.

– La oscuridad dijo está bien, tú puedes ser la luz y tener una personalidad y yo ser la oscuridad y tener otra

El juego ha comenzado, por Lioba Calero

Un frio día de invierno, estaban los alumnos en clase. Empezaron a escuchar un sonido parecido al de un globo desinflándose, entonces miraron hacia el techo y vieron salir humo de las rejas. De repente todos quedaron dormidos por 10 minutos, se despertaron y se encontraban en un sitio oscuro. Cuando la luz se encendió vieron a unos seres muy extraños, no eran seres humanos, y estos les dijeron «el juego ha comenzado». Seguidamente se abrió un agujero en el suelo y todos cayeron hacia abajo. Y desde este momento nadie nunca volvió a saber de ellos. 

Sí, es una mesa, por José Miguel Flor

Si, es una mesa, pero en esta mesa como se pude apreciar hay un montón de líneas uniformes, que un día, un hombre muy sabio pintó, era un hombre que vivió mucho tiempo en unas tierras que tenían muchos ríos, pero un día, llegó  el cambio climático y estos ríos se secaron  todos y cada uno de ellos, esto provocó que este hombre tuviera que abandonar estas tierras para siempre, por lo que decidió reflejar estas formas de los ríos que se habían secado y que quedarán para siempre grabados en la madera. 

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