No esperaba encontrarme con el recuerdo de los diarios de Chirbes en la puerta de la Catedral de Palencia aquella tarde de Festiclown. Chirbes reivindicó el derecho a morir en la propia casa, en la propia cama, de la manera más sencilla y natural posible. Dejó escrito en sus diarios su rechazo a la UCI móvil y a los aparatos como un sufrimiento inútil y una soledad no deseada.
“Abandonada” frente a la fachada de la catedral, una camilla esperaba el inicio de la función. Una camilla rodeada por las aún vacías gradas de Kikolas, “el payaso de la risa negra”, que descubrí, como tantas cosas, en Aguilar. Un trono, una corona, dos grandes globos con un ocho y un cero son el argumento de esta geografía de pesadillas infantiles soñadas durante la vejez. Entre el ocho y el ochenta sólo hay un cero que cambia de orden.
Era la trama que nos tenía preparada María Simões, una artista muy ligada a la histórica villa de Castelo de Vide, en una de las zonas más despobladas de Portugal, donde desarrolla un proyecto que acompaña a personas que no quieren abandonar sus casas y viven en soledad. Se la puede encontrar buscando Terra d’Amor Humor o Casa Maria d’Alegria.
Ese torrente que es la vida nos arrastra hacia donde quiere, con giros imprevistos y crueldades infantiles, aunque también con disparates inocentes cuando una voz infantil traduce las pastillas para la líbido como pastillas para el alivio. Una carcajada que esconde el puñetazo en el estómago de saber que no existen pastillas para aliviar el tiempo.
Dejo prestada una cita de Juan Evaristo Boix, a quien conocí hace unos meses en Sagita Magma, cuando escribió: “No quiero idealizar la vida vieja. Bien sé que las más de las veces está lastrada por el abandono y la soledad, la incomprensión de la gente y la pérdida de amigos. Sé que la vida, cuando acaba, a veces, se resigna a una depresión y un desconcierto profundos por no saber qué hacer, qué demonios hacer con tantísimo tiempo”, o completaría: qué demonios se ha hecho con el tiempo que ya pasó.
Esta nota al pie de post forma parte de El Tomanotas, el cuaderno de paso de La Circular en Substack un lugar donde van quedando pequeñas crónicas culturales, imágenes, making of, comentarios al margen y materiales difíciles de clasificar. Puedes seguir leyendo más textos y notas en La Circular en Substack y en La Circular. Texto y fotos de José A. Montero.