Soto del Real: Libros que saltan muros

Por Inés Villodre

La biblioteca municipal de Soto Del Real presentó en Bibliocatessen su proyecto de lectura en el módulo 6 del centro penitenciario Madrid 5

A diferencia de los clubes de lectura convencionales, en las prisiones se respeta mucho el turno de palabra. “Tal vez sea por la disciplina”, comenta Juan Sobrino, bibliotecario municipal de Soto del Real. El fue uno de los impulsores del proyecto “Libros que saltan muros”, un proyecto de lectura con enfoque social que se basa en la creencia de que los libros mejoran la vida de las personas y de que las bibliotecas transforman la sociedad.

Este proyecto arrancó​ hace aproximadamente seis años, cuando la biblioteca municipal de Soto Del Real, de apenas mil habitantes, realizó su primer club de lectura para internos del Centro Penitenciario de Madrid 5.

Desde entonces, el club es tan solo una de las actividades que realizan los voluntarios de la biblioteca. La agenda está completa: talleres de animación a la lectura, dramaturgia, creación de libros objeto, o invención de cometas. Juan recuerda con cariño la imagen de los internos en el patio del centro, volando cometas que ellos mismos habían construido. Estos internos, todos de ellos hombres, pertenecen al módulo cinco del Centro Penitenciario que se encuentra a pocos kilómetros de la localidad.

“El comienzo no fue sencillo”, cuenta Juan, pero las actividades fueron afianzando la confianza con las instituciones penitenciarias. Después de varios años de acción a través de diferentes proyectos culturales, están empezando a incluir a los habitantes en estas actividades, “han dado algunos permisos para que los vecinos vengan a ver obras de teatro al centro”.

Algunos internos incluso se han convertido en libros vivientes. El proyecto “Biblioteca Humana”, que nació en Copenhague en la década de los años 2000, se ha utilizado también aquí. Un grupo de internos, etiquetados a través de experiencias que les tocan de cerca como la migración o la drogodependencia, tienen una sesión de entre veinte y treinta minutos para contar su historia personal a sus compañeros. Algunos de ellos renunciaron a su permiso penitenciario para realizar esta actividad.

“También tenemos el proyecto Cuentos que dan vida, donde grabamos a hombres con familias que se encuentran muy lejos de ellos. Les enseñamos a leer los libros a sus hijos y les facilitamos el acceso a los libros», comenta Juan Sobrino. Los libros pueden ser el comienzo, el medio y el final. Objetos que saltan muros y que ahora también tienden puentes.

El proyecto “Libros que saltan muros”, fue presentado por Juan Sobrino en el segundo encuentro de bibliotecarios “Bibliocatessen” del pasado fin de semana, organizado por la Fundación Los Maestros en Tragacete (Cuenca).

Texto: Inés Villodre / Fotos: José María Martínez

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