Ólobo, la resurrección de una muerte digital

Por José An. Montero

El Centro de Creación Experimental recupera en formato libro los contenidos borrados de la revista digital de arte sonoro Ólobo, pionera en acoger el trabajo de artistas que experimentaban con la voz, el ruido, la acción musical o el radioarte.

“Ni Fu Ni Fa. Fi. Pero Yo, Fo. ¿Y Fe? Fe en Fo” de Juan Hidalgo. Foto: Álex Basha

En 1941, Borges desveló que existía un lugar donde se hallaban reunidos todos los libros producidos por la especie humana. Interminables galerías hexagonales donde se hallaban los misterios básicos del universo junto con todas las obras que se creían perdidas. En aquel tiempo todavía habitábamos la era de Gutenberg y las letras reposaban sobre papiro, papel, pergamino o piedra. Aún eran materia que almacenar y preservar de los incendios causados por desastres naturales o mentales. En la actualidad, no hace falta una gran tragedia bélica, ni un incendio devastador, ni siquiera un temblor de tierra o un tiempo de censores pirómanos, hoy basta con pulsar la tecla DEL. Adiós. No hay lápida que sostenga ningún RIP.

Así ocurrió con la revista Ólobo, una revista digital de arte sonoro publicada entre 2000 y 2003 por la Facultad de Bellas Artes de Cuenca. Una incompatibilidad de formatos, un cambio de servidor, una decisión apresurada o cualquiera de estas posibilidades combinadas la hizo desaparecer en 2018 y convertirse en una sombra presente en tesis doctorales, artículos científicos y en referencia inexcusable del arte sonoro, sin que ya nadie la pudiera leer o hubiera biblioteca borgiana que la conservase. DEL. Adiós. 

Ólobo. Ólobo. Ólobo. Palabra que pronunció por primera vez Hugo Ball en 1916 en ese lugar donde se concentra el arte del siglo XX que fue el Cabaret Voltaire. Ólobo. Una palabra sin significado o con todos los significados. Silencio.

José Igés y José Antonio Sarmiento durante una conferencia en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca. Foto: Alex Basha

Entre sus páginas, artículos de referencia sobre artistas sonoros clave: Cage, Duchamp, Krapow, Moholi-Nagy, Valcárcel, Nyman, Paik o Igés en textos reveladores como el espacio como instrumento, aporrear el piano, variaciones sobre una acción disciplinada, el arte radiofónico como expansión del lenguaje radiofónico, música fluxus: el acontecimiento cotidiano o críticas a una velada ultraísta. 4’33’’ segundos de música para guardar silencio por su pérdida. DEL. 

Tres años después de su incendio virtual, José Antonio Sarmiento rescata los contenidos de Ólobo en formato libro. Una bella y cuidada edición realizada por el Centro de Creación Experimental y Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha que viene a restituir un patrimonio cultural necesario para entender, contextualizar y comprender una forma de crear.  Entre sus páginas, auténticas joyas textuales, ensayos apasionantes, poemas visuales, apuntes, fotografías o partituras, todas ellas editadas con el rigor, la calidad y elegancia que Sarmiento pone en todas sus trabajos editoriales. 168 dardos dadá, Cabaret Voltaire, Las Veladas Ultraístas o Cómo explicar el dadaísmo a una liebre muerta a través de nueve poemas, lo atestiguan. Trabajos ineludibles e imprescindibles a los que viene a añadirse este Ólobo: una revista de música, una obra que rescata de las fauces del olvido digital a una revista musical de referencia y que ahora, en su forma matérica, tendrá su lugar en la biblioteca universal de Borges. Ólobo. Ólobo. Ólobo. Que vuelvan a batir sus alas las mariposas en una sala de conciertos.

John Cage en una imagen publicada en Ólobo

Este artículo de José An. Montero se publicó el 14 de febrero de 2021 en Nueva Tribuna (Público), Las Noticias de Cuenca, gAZeta (Guatemala) y Revista Íkaro (Costa Rica)

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