Moros y cristianos (Elda, Alicante)

Por Ciencias y Sociales

Beatriz Zarza Cuenca, estudiante de primer curso del Grado en Educación Infantil para la asignatura Conocimiento del Medio Social y Cultural, presentó Moros y cristianos, una situación de aprendizaje diseñada para el alumnado de cinco años (segundo ciclo de Educación Infantil) del CEIP Juan Rico Amat de Elda, estructurada en cinco sesiones para desarrollarse durante el tercer trimestre escolar. La propuesta acerca a los niños y niñas a una de las expresiones festivas y patrimoniales más representativas de su comunidad, empleándola como núcleo dinamizador para potenciar la motricidad global, la expresión corporal, la exploración táctil de materiales, el juego simbólico y la interacción cooperativa entre iguales. A través de un enfoque activo, vivencial y lúdico, el alumnado experimenta con el movimiento, el ritmo musical festero y la vestimenta tradicional. La propuesta se vincula especialmente con la competencia específica 1 del área Crecimiento en Armonía, centrada en progresar en el conocimiento y control del propio cuerpo adecuando las acciones a la realidad del entorno de manera segura.

La manifestación patrimonial que vertebra el trabajo son las fiestas de Moros y Cristianos de la localidad alicantina de Elda, dedicadas en origen a su patrón San Antón y declaradas de Interés Turístico Nacional. Aunque el día litúrgico del santo corresponde al mes de enero, los festejos principales tienen lugar tradicionalmente entre finales de mayo y principios de junio, coincidiendo con la primavera. Durante cinco intensas jornadas de desfiles y representaciones, nueve comparsas divididas en el bando moro y el bando cristiano llenan las vías urbanas de color, atuendos históricos, alardes de arcabucería y pasodobles y marchas moras o cristianas. Asimismo, destacan actos emblemáticos como las embajadas y la conquista y reconquista simbólica del castillo efímero de madera erigido en el corazón de la ciudad.

La secuencia didáctica se inicia con «Conocemos la fiesta de Elda», una sesión de asamblea en la que se muestran imágenes de los desfiles, comparsas y trajes, recibiendo además la visita de festeros ataviados con su indumentaria tradicional para relatar sus vivencias; a partir de ahí, el alumnado imita de forma guiada los movimientos característicos de la marcha festera y ensaya gestos de saludo y postura corporal. En «El castillo de Elda», los escolares construyen colaborativamente con piezas, bloques y cilindros de espuma una estructura que emula la fortaleza de las embajadas, consensuando la distribución de torres y murallas para convertirla en un espacio seguro de juego psicomotor y desplazamientos. La propuesta continúa con «Tocamos y buscamos telas», actividad en la que exploran sensorialmente retales y texturas reutilizadas de vestimentas festeras para luego superar un circuito motor en el patio con bancos, colchonetas y zonas de gateo hasta localizar diferentes muestras textiles ocultas.

El proyecto prosigue con «Nos vestimos de festeros», habilitando un rincón de juego simbólico en el aula provisto de capas, fajines, turbantes y complementos para que los niños y niñas se vistan con autonomía o ayuda mutua, reconociendo su imagen ante el espejo. Como cierre, en «Desfile festero», el patio escolar se transforma en el trazado de las calles eldenses; organizados en pequeños grupos que representan a los distintos bandos, los escolares realizan un recorrido coordinado adaptando el paso al compás de la música festera tradicional y concluyen con un momento de relajación y diálogo colectivo.

(*) Texto realizado con ayuda de IA a partir de la ficha de Situación de Aprendizaje de Beatriz Zarza Cuenca.

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