La revuelta del campo, ni vista, ni escuchada,…

Por INLAND – Campo Adentro

(Artículo extraído de la cuenta de Instagram de Inland Campo Adentro)

A 6 días del inicio de esta revuelta del campo, autoorganizada y continuada por las organizaciones agrarias, instrumentalizada por partidos políticos, los medios comienzan a desgranar los porqués, en todas sus dimensiones y complejidad – la furia acumulada no siempre se articula, puede ser la expresión pura por no sentirse escuchados, vistos, por asistir en directo demasiados años algo que se acorrala y condena, desde la pequeña y mediana agricultura. Esta tal vez pudiera ser la última protesta histórica a gran escala, contra un proceso de reestructuración, hacia la tecnificación industrial (también “bio”) del campo, que la Comisión Europea parece entender muy bien. Su hipocresía, por ejemplo dando como concesión aparcar los planes de limitación de herbicidas, antes que activar las leyes de etiquetados y de precios justos en la cadena alimentaria, o antes que prohibir importaciones de alimentos que se producen con sustancias prohibidas (hormonas de crecimiento, agrotóxicos, etc) bajo acuerdos de libre comercio, nos muestra unas élites en la UE obsesionadas con el dogma neoliberal, que sacrifica el sector agrario, al medio rural , al consumidor. Sería casi impensable que estas protestas pudieran darse hoy en Europa, el llamado a un paro general, transcontinental, transectorial, peticiones como reforzar los mecanismos de incorporación de jóvenes para propiciar el relevo generacional ante la gran jubilación en el campo. De lo que recibe el productor al precio del supermercado hay un 250 % de incremento.

Agricultores/as y ganaderos/as que dejan sus casas y trabajo, a dormir en una plaza, a jugársela con la policia, a poner de su bolsillo para mover el tractor que en realidad es del banco a donde toque, conscientes de tener una de las últimas oportunidades de paralizar las grandes capitales del continente europeo , de hacerse oir y pedir dignidad, y mejores de las condiciones de vida y trabajo que el mundo rural viene reclamando desde hace años. Al igual que las mareas por una sanidad publica movilizan a la sociedad en su conjunto, aquí también, aunque sean una minoría ya mínima (aunque que alimenten a tod+s) importa la muestra de apoyo y solidaridad, conocer y acompañar lo transversal de su demanda.

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