Zas!!Candil Folk completó el cartel encabezado por la pozoalbense María José Llergo de una jornada dedicada al Folk en Estival Cuenca que regaló momentos para el recuerdo.

Abrieron la velada los taranconeros Zas!!Candil, una tradición en el programa estivalero en la jornada dedicada al folk. El grupo liderado por Javi Collado acudió una vez más a esta cita anual con el cancionero de Luis Rius y con la canción tradicional conquense. Sonaron en el escenario sus canciones que son también las nuestras. En el concierto de ayer, los zascandiles subieron al escenario sin la flauta travesera de Estela Molinero, lo que supuso prescindir de uno de los elementos más característicos del sonido de esta formación, con lo que cobró un peso mayor la base rítmica.

María José Llergo también forma parte ya de la identidad de este festival que apostó por su talento desde el primer momento. En este escenario presentó su primer trabajo en 2021 y una imagen suya fue nominada a la mejor foto del año, además de servir de base para el cartel de 2022. Este regreso de la cordobesa al escenario Solán de Cabras del Parador de Cuenca sirvió para confirmar la evolución que supone su reciente trabajo “Ultrabelleza” hacia sonidos más contemporáneos y electrónicos.

Pero si algo caracteriza Estival de otro tipo de festivales, es los momentos únicos que nos brinda en cada jornada. Momentos que van quedando colgados de la memoria edición tras edición y llevamos unos cuantos. Uno de ellos fue cuando María José Llergo asomó a su habitación del Parador, que ¿casualmente? estaba encima del escenario en el que en ese momento actuaba Zas!!Candil Folk. En realidad, había estado ahí sentada, tras el cristal durante casi todo el concierto. Javi Collado al percatarse de su presencia, cual Romeo frente al balcón de Julieta, le dedicó una canción a lo que la cordobesa reaccionó con la simpatía que le caracteriza acompañando a la formación desde esa ventana.

Para el recuerdo también la interpretación entre el público de la copla de Quintero, León y Quiroga, “Pena, penita, pena”. Un momento de cercanía máxima de la intérprete con el público que hasta ese punto seguro que está en el setlist de la gira. Pero, o magia estivalera, cuando acercó el micro a una de las asistentes al concierto para que interviniera, esa voz resultó precisa en afinación y calidez, como si entre el público se hubiera producido un proceso de osmosis vocal. Que venga muchas más veces, pues el público que completó el aforo la despidió uniendo sus manos en forma de corazón.
