ItineraSTEAM+: la feria escolar rural de ciencia crece y llega a Aragón y Cataluña

Por José An. Montero

Este proyecto de innovación e investigación educativa arranca su segunda edición con la incorporación de Aragón y Cataluña, tras el éxito de su primera edición en Cuenca, que reunió en Villalba de la Sierra a más de 250 escolares de 17 centros rurales para presentar proyectos que unieron tradición y ciencia.

Con el inicio del curso ha vuelto a ponerse en marcha el proyecto de Feria rural de ciencia, que este año estrena nombre para reflejar su mayor envergadura: ItineraSTEAM+: Feria rural de ciencia. La iniciativa, nacida en Castilla-La Mancha, amplía ahora su radio de acción a Aragón y Cataluña, consolidándose como un espacio de encuentro entre escuela, ciencia y territorio.

El proyecto mantiene intacta su esencia: revalorizar la cultura y los saberes rurales mediante el desarrollo de proyectos STEAM que vinculan el aula con el entorno. Para ello, alumnado y profesorado investigan oficios, técnicas y procesos de su contexto más cercano, poniendo un acento especial en aquellos realizados tradicionalmente por mujeres. Cada investigación culmina en un producto final que se comparte con la comunidad educativa y el público en general a través de una feria itinerante que acerca la ciencia a los pueblos.

En el diseño de los proyectos, el profesorado de los CRA o IESO cuenta con el acompañamiento de personal docente e investigador de distintas áreas de las universidades implicadas: UCLM, UNIZAR y UB en coordinación, y URJC y UEA, en colaboración. Son los equipos docentes de cada centro quienes desarrollan las propuestas en el aula, asegurando que la ciencia parta siempre del territorio y de la memoria de la comunidad.

Los centros de Castilla-La Mancha que iniciaron esta aventura continúan en la segunda edición, a la que se suman centros de Aragón y Cataluña que han confirmado su participación.

El proyecto cuenta con la financiación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología – Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (ayuda FCT-24-21256), así como con la colaboración de la Fundación Los Maestros, el Secretariado de Escuela Rural de Cataluña y la asociación STEAM4ALL.

El camino recorrido: una primera edición llena de aprendizajes

La primera edición de la feria dejó una huella imborrable. El pasado 9 de mayo de 2025, la Casa de la Cultura de Villalba de la Sierra (Cuenca) se convirtió en epicentro del saber rural. Allí se reunieron más de 250 escolares de 17 centros rurales, y sus maestros y maestras, que compartieron con orgullo los resultados de meses de trabajo.

Las niñas y niños presentaron proyectos tan diversos como la elaboración de jabón artesanal con aceite y sosa, la recreación de una carbonera, estudios sobre la lavanda y la resina, experimentos sobre la energía hidráulica o la alfarería, además de un emotivo calendario dedicado a los oficios femeninos del medio rural.

El ambiente festivo y comunitario se amplificó gracias a la presencia del programa España Rural de RNE, dirigido por Manolo H.H., que grabó desde el propio municipio una edición especial emitida el 12 de mayo de 2025 y a la cobertura continua de La Circular.

La dirección del proyecto estuvo a cargo de Raquel Fernández Cézar, la coordinación científica de José María Martínez Navarro y la dirección técnica de José An. Montero, con el respaldo de un sólido equipo universitario y docente, entre los que destacaron referentes en educación rural como Roser Boix (UB), Pilar Abós y Pascual Rubio (UNIZAR), o Toni Comajoan (Secretariat d’Escola Rural de Catalunya).

Entre los centros protagonistas figuraron el IESO “Juan de Valdés” (Carboneras de Guadazaón), el IESO “Ciudad de Luna” (Huete), así como los CRA “Miguel Delibes”, “Segóbriga”, “Los Pinares”, “Guadiela”, “Miguel de Cervantes”, y “José Luis Sampedro”, con secciones en distintas poblaciones.Más allá de los números, la feria demostró que la escuela rural puede ser también un lugar de vanguardia educativa: las aulas multigrado se transformaron en espacios de innovación, y los saberes tradicionales, en punto de partida para aprender ciencia con rigor y creatividad. Como resumía una maestra al recoger la maqueta de barro de su alumnado: “Durante estos meses, las niñas y niños no solo han aprendido ciencia, sino a mirar su tierra con otros ojos. Han descubierto que sus pueblos también son escuela”.

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