Guillermo Pérez-Aranda: “Hay historias que trascienden el tiempo, el espacio o incluso la razón”

Por Fundación Los Maestros

Guillermo Pérez–Aranda (Madrid, 1974) es el autor de la novela ‘Manuales de ida y vuelta’ (Palabras de Agua, 2024) ganadora del II Concurso Literario Internacional Fundación ‘Los Maestros’. Tras una dilatada trayectoria profesional en el mundo financiero, Guillermo Pérez-Aranda decidió dedicarse a la literatura, siendo ‘Manuales de Ida y Vuelta’ su sexta publicación, además de numerosas críticas de cine, conferencia o participación en tertulias literarias. 

Guillermo Pérez–Aranda momentos antes de la gala

Este premio fue entregado hace apenas unos días en la localidad conquense de Tragacete, lugar donde tiene su sede la fundación Los Maestros, organizadora de este evento. Apenas una hora después de recibir la estatuilla conmemorativa realizada en hierro forjado por José Luis Martínez en el Centro Cultural de Tragacete, conversamos con el autor sobre esta novela de inspiración histórica, pero con un trasfondo filosófico que consiguió que el jurado popular formado por lectores de la comarca la eligiera entre más de quinientas obras presentadas. 

“Doy gracias a Dios de haber respondido a la llamada, porque no suelo responder a números desconocidos”, explica el autor sobre cómo recibió la noticia del premio, “pero enseguida me embargó la emoción de que se reconozca tu trabajo, en el que viertes lo más profundo de tu ser. Es un reconocimiento a nuestra alma de artistas”. 

Guillermo Pérez–Aranda durante la entrevista

‘Manuales de ida y vuelta’ es una obra compleja que va construyéndose como si fuera un puzzle con un final revelador, pero que ha ido superando las distintas fases de selección del jurado popular. “Precisamente ese sistema de selección es el que más satisfacción me produce, pues como Machado, todos aspiramos a que el pueblo haga suya nuestra obra”. 

Guillermo Pérez-Aranda define su obra como una obra-cebolla con distintas capas, “tiene un andamiaje histórico que el lector puede leer como una novela de aventuras, pero también tiene una segunda capa con unos pilares o postulados filosóficos que ayudan a entenderla, pero también hay una tercera capa que definiría como espiritual o exotérica, con x, pues está realizada con la intención de el mayor número de personas vea que hay un mundo más allá de nuestros sentidos que nos constriñe. Hay cosas más allá del tiempo y del espacio, incluso de la materia”. 

Ambientada en distintos momentos históricos, una parte importante de la trama se produce durante la Alzamiento del 2 de mayo, “no es casualidad que mis referencias históricas partan del siglo XIX en el que se encumbra al cientifismo, que nos hizo dejar atrás unas enseñanzas y unas sabidurías que creo que hay que tratar de recuperar. Tenemos que recuperar aquello de lo que nos privó la Ilustración, que también fue mucho, pues desdeñamos siglos de sabiduría”. 

Guillermo Pérez–Aranda durante la entrevista

Con orígenes en el municipio cordobés de Cabra, hasta que su padre emigró a Madrid, considera que “es una obligación recuperar toda esas tradición para poder transmitirlas a futuras generaciones. Tradición significa entregar lo que tus antepasados te enseñaron”. ‘Manuales de ida y vuelta’ no es una novela lineal porque “intento remover realidades que entendemos como aceptadas, como el tiempo lineal. Una conceptualización que nos condiciona, porque entendemos que hay un principio y un final, y eso no ha sido siempre así, sino también durante mucho tiempo como circular. Eso te hace tener una visión de la vida mucho más esperanzadora, porque ibas a volver repetidamente. La física cuántica y la teoría de los multiversos parecen dar la razón a los místicos. Conceptualizar un tiempo distinto al que estamos acostumbrados a entender, te abre la mente de una manera maravillosa”. 

Otro personaje crucial en esta obra, es Moisés, al que “Dios le encomienda la misión de liberar a su pueblo, y Moisés lo primero que se plantea es cómo voy a dirigir a mi pueblo si soy tartamudo. Cuando Moisés llega al mar Muerto no se abren las aguas, tal como estamos acostumbrados a ver en la película de Heston, sino que celebramos en la Pascua ese momento en que el pueblo judío llega al mar, empiezan a avanzar y las aguas empiezan a ahogarlos, pero siguen avanzando como un acto de fe. Es un acto de fe maravilloso”. “La vara de Moisés”, dice en un momento de la novela uno de sus personajes con seriedad lapidaria, “es mucho más que una simple reliquia. Es la alegoría de un aprendizaje, es el reducto de algo muy grande que, si cae en las manos indebidas, puede ser muy peligroso.

Si Napoleón y la vara de Moisés son elementos capitales de esta narración, la novela llega a nuestros días, atravesando por momentos históricos especialmente simbólicos, como los pasajes en los que aparecen los escritores románticos, “en la literatura española tenemos personajes fascinantes como los nuevos románticos que aparece en segunda fila de la generación del 98 como Silverio Lanza, Pedro Luis de Gálvez o Armando Buscarini, con una autenticidad tan castiza. Una autenticidad que parece que hemos perdido en un mundo en que pretenden que seamos todos iguales. Hay que animar a volver a leer a estos autores”. 

Guillermo Pérez–Aranda, durante el discurso de recepción del premio

El lenguaje poético también está presente en esta obra, “dentro de la literatura, creo que la poesía es lo que más se acerca a lo divino. Es una especie de trance intelectual en el que el escritor puede entrar en contacto con lo divino, incluso aunque seas un mal poeta. Recuerdo la anécdota de Armando Buscarini, que vendía poemas en la puerta del Sol”, poeta bohemio y maldito por antonomasia, “que tiene un poema que se llama Orgullo que me llena de emoción, porque todo escritor puede tener ese momento de conexión con lo divino”. 

“En esta obra, aún a riesgo de que no fuese comercial, he querido poner en solfa algunos conceptos que damos por sentado y he tratado humildemente de abrir una serie de puertas para hacer reflexionar a mis lectores. El Caos crea el Cosmos, porque para que haya Orden tiene que haber Caos, en un ciclo circular”. 

Y además de todo eso, la intensa relación entre Pablo y Carlota, que “trasciende el tiempo, el espacio e incluso la razón, pero, además, deben deben soportar una inmensa  responsabilidad que les llega desde tiempos inmemoriales”, en una aventura que recorre más de doscientos años y que “afectará y modificará la historia del pensamiento global  haciéndonos cuestionar nuestras más aceptadas realidades”. 

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