Genalguacil Pueblo Museo participa en ARCOmadrid por cuarto año consecutivo  

Por La Circular

El municipio malagueño contará con un stand (9A30) de 24 metros  cuadrados en el que mostrará las obras de cinco artistas que han pasado  en los últimos años por los distintos proyectos. En esta edición de la Feria  Internacional de Arte Contemporáneo, que tendrá lugar del 6 al 10 de  marzo, celebran el 30 aniversario de su proyecto socio-cultural y se  presentarán las bases de los XVII Encuentros de Arte 

Genalguacil vuelve a estar presente en la principal Feria Internacional de Arte  Contemporáneo de nuestro país y una de las más importantes a nivel mundial.  Del 6 al 10 de marzo, el Pueblo Museo, por cuarto año consecutivo, seguirá  defendiendo su estrategia para luchar contra la despoblación a través de sus  cuatro pilares fundamentales: tradición, arte, cultura y naturaleza. En  ARCOmadrid disfrutarán de un espacio propio de 24 metros cuadrados (Booth  9A30) en el pabellón 9 de lFEMA con una propuesta comisariada por Nerea  Ubieto y conformada por la obra de cinco artistas (Javier Palacios, Linarejos  Moreno, FOD, Marie-Isabelle Poirier y Moreno&Grau) que han trabajado en los  últimos años en distintos festivales desarrollados en el municipio. 

Todas las piezas se han realizado en el mismo municipio y en relación al pueblo  y a los vecinos. Junto a los diálogos que mantendrán las obras expuestas, se  seguirá incidiendo también en la importancia de tener la Fundación Genalguacil  Pueblo Museo, una herramienta que aglutina todos los esfuerzos a favor del  robustecimiento de las acciones artísticas y sociales, así como es la vía para  integrar todas las colaboraciones, afectos y adhesiones. En esta 43 edición de  la feria de arte concurrirán más de 1300 artistas, 206 galerías y distintas  instituciones artísticas de 36 países. La creación artística e innovación cultural  como arma hace que Genalguacil se haya convertido en modelo referente a nivel  nacional e internacional. De ahí que sea la única presencia institucional  malagueña tanto público como privada en ARCO.  

Este año el proyecto de Genalguacil Pueblo Museo cumple su 30 aniversario,  coincidiendo con el nacimiento de los hoy conocidos Encuentros de Arte, cita  artística que celebra una nueva edición este verano y cuyas bases se  presentarán en una jornada de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo.  La presentación de las mismas tendrá lugar el jueves 7 a las 13:00 en el stand  9A30 donde la representación genalguacileña encabezada por el alcalde Miguel  Ángel Herrera estará acompañada por el Vicepresidente de Cultura, Educación  y Juventud de la Diputación Provincial de Málaga, Manuel López Mestanza, y el  director de La Térmica, Antonio Javier López. 

Propuesta artística: Huellas Circulares.  

La propuesta de ARCOmadrid 2024 reúne producciones bajo el paraguas de la  circularidad, tanto formal como conceptual. La filosofía de Genalguacil nada tiene  que ver con la consecución de objetivos rápidos y lineales, sino con generar  raíces y un colchón humano capaz de retroalimentarse. El modelo es circular:  los artistas no llegan para hacer su trabajo e irse, sino que dejan una primera  huella, comparten sus logros y posteriormente vuelven para profundizar en ella.  Todo sale del pueblo y vuelve al pueblo a través de la colaboración, la  transmisión de saberes y el entusiasmo. 

Javier Palacios

Con la ayuda de los habitantes de Genalguacil, Javier Palacios (Jerez de la  Frontera, 1985) llega a la zona del cauce del río Almáchar donde se sitúan los  llamados morteretes: oquedades arqueológicas circulares, previsiblemente  datadas en época de los fenicios y realizadas por el ser humano. Estos agujeros,  utilizados para decantar y limpiar minerales, tienen un carácter casi místico que  encaja a la perfección con la pesquisa previa del artista alrededor de aberturas  naturales que conectan el plano material con el espiritual, lo superficial con lo  profundo. Palacios sale por primera vez de su estudio para experimentar el  proceso de trabajo en contacto directo con la naturaleza. A modo de ritual, limpia  las oquedades con los habitantes y después las interviene policromando con  diferentes pigmentos que les otorgan un nuevo lugar en relación al paisaje. A  parte de la instalación viva que se modificó y desvaneció con el tiempo, la obra  Color morteretes, realizada durante los Encuentros de Arte 2022, se materializa  en las exquisitas acuarelas expuestas realizadas a partir de fotografías tomadas  in situ. 

También Linarejos Moreno (Madrid, 1974), después de la escucha atenta del  lugar, elige estos hallazgos naturales para su proyecto en la última edición de  Arte Vivo dedicada al agua. La propuesta se alinea con su proceso de trabajo,  atravesado por la ciencia y sus estrategias de análisis y recopilación de datos.  En On geography of the river la artista aplica la metodología infográfica del  explorador del XIX Alexander von Humboldt para el estudio del territorio,  yuxtaponiendo la imagen de un paisaje y sus características geofísicas al ámbito  local. Formalizado a través de un tableau vivant con los adolescentes del pueblo  y su propia hija, todos participan en la recolección de datos alrededor de los  morteretes (composición del agua, medidas de los orificios, la flora y la fauna…)  utilizando reglas y medidores de agua. La artista investiga los orígenes de estos  círculos perfectos de índole sagrada y se cuestiona si fueron creados por el  hombre como afirman teorías escritas desde el s.XVII o si son fruto del repetido  paso del agua. La obra plantea dos hipótesis posibles, la antropológica y la  geológica, que responden a dos formas de concebir el mundo: las culturas que  creen en la naturaleza como entidad creadora y las que prefieren a sus  antepasados. Ninguna versión desmonta la idea de lugar mítico para rituales y  encuentro social. De hecho, en algunas civilizaciones, las rocas con hendiduras  se llaman «Gossip stones» (piedras de cotilleo) porque la molienda constituía  una actividad relacional.

Siguiendo con los círculos y la comunicación, pero esta vez en forma de ondas que generan los zapateros en el agua para desplazarse y detectar presencias  cercanas. Estos insectos de río son el motivo elegido por Moreno (Málaga,  1985) & Grau (Málaga, 1989) en el marco de Arte Vivo para expresar modos de  entendimiento humano y no humano. Las dos artistas son las primeras en poner  en marcha acuerdos entre ellas para el buen funcionamiento del colectivo y, más  allá de su práctica interna, la conversación directa con los habitantes del pueblo  es el mecanismo que utilizaron en el desarrollo del proyecto La extensión de la  onda. El diálogo se inició con una pregunta: ¿qué te viene a la mente cuando  piensas en el río? Los recuerdos sirvieron como base de una pieza videográfica  y guía en su expedición en solitario. Como es habitual en su trabajo, Moreno y  Grau recorren el terreno, viven la naturaleza en primera persona y se dejan llevar  por un proceso fluido, abierto y sensitivo. En su devenir por puentes y arroyos, se toparon con los zapateros y vieron claro el vínculo identitario: al verlos, las  personas nos trasladamos de inmediato al río con la mente. Son donantes de la  memoria, un gancho emocional que nos conecta con experiencias pasadas y  familiares.  

Marie-Isabelle Poirier-Troyano

Marie-Isabelle Poirier-Troyano (Antequera, 1970), después de 3 años viviendo  en el pueblo, ya ha adquirido ADN genalguacileño y es parte de la familia. Como  artista local, el año pasado tuvo su primera exposición individual (Crisálida) en  el museo donde se pudo ver una espléndida selección de su trayectoria artística  centrada en el textil en su más amplia diversidad formal: desde sus comienzos  en la técnica japonesa del shibori hasta su reciente producción en la que combina  varias técnicas y estrategias. La pistola eléctrica (tufting gun), el punzón (punch  needle), los tintes naturales, la aguja mágica o el bordado manual son algunas  de las herramientas usadas para configurar piezas llenas de frescura, madurez  y volumen. La pieza expuesta en la feria, Abrigo circular, está recién salida del  horno y muestra los resultados con el último material con el que está trabajando:  la lana. Obtenida en parte de un pastor del pueblo, la lana sin cardar con huellas  de la vida de las ovejas, es trabajada por la artista mediante dos técnicas: la del  fieltro húmedo con agua y jabón y mediante agujas. Formas sinuosas dan ritmo  a la composición orgánica y resaltan los colores de pigmentos naturales  (granada, eucalipto) que han sido secados con ayuda de la luz solar. La obra  encierra un ciclo que comienza y acaba en la naturaleza.  

El sutil movimiento de la huella del sol posada sobre la pared de una de las casas  de Genalguacil era el propósito originario de la instalación pública de FOD  (Puerto Lumbreras, 1973) en el marco del festival Lumen. Acorde al discurso  constructivo que caracteriza su obra, el artista idea una estructura arquitectónica,  síntesis de una de las viviendas más humildes y típicas del lugar, que enfatiza la  presencia de la luz mediante su silueta y peldaños de una escalera exterior. El  resultado es una suerte de reloj solar en el que las sombras a lo largo del día,  cual dibujos efímeros, marcan un ritmo circular a la pieza. En el estand se ha  replicado la obra de hierro soldado, en menores dimensiones, como  reminiscencia de la fachada aérea ubicada en el pueblo. 

En la idea de Huellas Circulares presente en las obras hay un guiño al famoso relato borgiano –Ruinas circulares– en el que un hombre creador descubre que  él también ha sido creado. La narración proyecta una historia sin principio ni final  donde no hay actores más relevantes que otros, sino eslabones de un proceso  infinito. Todos los proyectos parten de vestigios, materiales o humanos, para  crear algo nuevo que, tarde o temprano, se convertirá en legado de creaciones  por venir. 

Arte contra la despoblación. Arte para el repoblamiento 

Desde 1994, con el nacimiento de los Encuentros de Arte, Genalguacil ha hecho  del arte contemporáneo un pilar fundamental para su desarrollo y  transformación. Un cuarto de siglo después, este pequeño pueblo del Valle del  Genal se distingue en el escenario del arte español por su decidida apuesta por  la creación contemporánea. En la última década han nacido otras iniciativas que,  como Arte Vivo, Lumen y los Encuentros Cerámicos, han venido a robustecer el  vínculo de Genalguacil con el arte contemporáneo y le han granjeado una  innegable proyección nacional e internacional. 

El arte contemporáneo, unido a la tradición, la cultura y la Naturaleza, son  entendidos en Genalguacil como motores de un modelo de crecimiento que  genera oportunidades y valores a los vecinos de esta localidad. El pertinaz  despoblamiento que azota a esta comarca, como a tantas otras zonas rurales de  la llamada España vacía, busca ser revertido mediante el arte: en los últimos  años, y tras décadas de pérdida de habitantes, la población ha vuelto crecer.  Arte contra la despoblación. Arte para el repoblamiento. 

Recientemente, Genalguacil ha creado un Laboratorio Internacional de  Innovación Rural (LAB) para que las zonas rurales desarrollen e implementen  sus propias herramientas de innovación, partiendo de Genalguacil como  proyecto piloto para ser compartido en todas las regiones rurales de España y  Europa. Situando el conocimiento local en el centro del replanteamiento de la  innovación, co-creando procesos para desbloquear el conocimiento local,  fomentar la confianza y la ambición para la acción emprendedora colectiva.

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