Rafael Cabanillas: “Cada escuela que cierra es un pueblo que se muere”

Daniel Cabanillas, autor de Quercus, Enjambre y Valhondo participó en la primera jornada de formación de Trashumancias 2.5 en Enguídanos. 

El autor de Quercus, Enjambre y Valhondo participó en la primera jornada de formación de Trashumancias 2.5 en Enguídanos. 

Basta con asomarse a las primeras páginas de Valhondo para percibir el contraste entre el ideal romántico del campo y la dura realidad que se vivió durante décadas en nuestros pueblos, lo que provocaba la necesidad de buscar un futuro en las ciudades. Rafael Cabanillas coloca al lector en los años ochenta, en medio de un panorama donde la posguerra parece cosa del pasado, pero sus sombras aún pesaban sobre cada camino polvoriento, cada tejado medio en ruinas y cada familia que sopesaba si marcharse o aguantar. Lo fascinante es que, en vez de caer en la nostalgia, la novela ofrece una mirada fresca —a veces descarnada— sobre la vida rural, en la que la escuela brilla como un faro capaz de frenar la despoblación, sembrar ilusión y forjar lazos profundos. Quien se acerque a estas páginas descubrirá un retrato tan verosímil que, incluso hoy, resuena con fuerza para todos aquellos que se preguntan qué significa echar raíces —o perderlas— en un lugar que no siempre aparece en los mapas.

Cabanillas, pudo transmitir en la primera jornada de Trashumancias 2.25 su pasión por lo rural. Así concluyó la mañana del 15 de marzo en Enguídanos, organizada por la Cátedra UCLM-Universidad de Castilla-La Mancha de Oportunidades frente al Reto Demográfico, en colaboración con el Ayuntamiento de Enguídanos y la Fundación Los Maestros, con una profunda  reflexión sobre la importancia de asegurar una educación a las niñas y  niños que viven lejos de las ciudades.

Daniel Cabanillas, autor de Quercus, Enjambre y Valhondo participó en la primera jornada de formación de Trashumancias 2.5 en Enguídanos. 

Rafael Cabanillas, autor de la trilogía ‘En la raya del infinito’ de la que forma parte ‘Valhondo’, junto con ‘Quercus’ y ‘Enjambre’, empezó describiendo un mundo rural que, a mediados de los ochenta, parecía haber dejado atrás el peso de la posguerra. ¿Pero de verdad había sido así? Según describe en su novela, en esas aldeas de la sierra la modernización avanzaba a paso lento, de modo que la precariedad y la falta de servicios seguían marcando el día a día. De ahí que, en la novela, el lector se encuentre con un lugar donde no habitaba el romanticismo, sino las tensiones y la necesidad de salir adelante como sea, aunque eso implique marcharse tan pronto como se pueda.

Ahora bien, ¿no cabía otra opción que la despoblación? Cabanillas sugirió que, frente a la dureza de la sierra y la ausencia de alternativas laborales, muchos vecinos no veían más alternativa que “bajar a la ciudad”. Además, reconoce que el choque cultural entre la mentalidad urbana y la lógica campesina nunca se soluciona de la noche a la mañana. ¿Ha cambiado eso en la actualidad? El autor admitió que, aunque hoy existan mejores carreteras e internet, persisten estereotipos y carencias; las instituciones no siempre llegan y la gente sigue sintiéndose olvidada.

Daniel Cabanillas, autor de Quercus, Enjambre y Valhondo participó en la primera jornada de formación de Trashumancias 2.5 en Enguídanos. 

La escuela y la comunidad

En ese panorama, ¿qué pinta la escuela? Para Cabanillas, Valhondo convierte al colegio en un auténtico faro, capaz de mantener viva la comunidad. Cuando una escuela permanece activa, explica, las familias no necesitan enviar a sus hijos lejos, y conservan cierto futuro en su tierra. ¿Qué ocurre cuando cierra? La consecuencia, explicó el autor, es que el pueblo acaba de vaciarse, porque nadie se plantea criar a sus hijos en un lugar sin educación cercana.

Sin embargo, no se trata solo de impartir clase: se trata de sembrar ilusión. Valhondo muestra, con ejemplos muy concretos, la rotación constante de maestros que apenas duraban un curso. ¿Se podría evitar? Cabanillas cree que, con incentivos adecuados y un enfoque más humano, sí es posible. Subrayó que la clave radica en entender las costumbres del lugar, ser flexible en la metodología y ganarse la confianza de las familias; solo así el docente deja de ser un forastero “de paso” y puede integrarse de verdad en la comunidad.

Daniel Cabanillas, autor de Quercus, Enjambre y Valhondo participó en la primera jornada de formación de Trashumancias 2.5 en Enguídanos. 

La necesidad de formación específica

Llegados a este punto, cualquiera pensaría que las nuevas tecnologías han venido a resolverlo todo. ¿De veras es tan sencillo? El escritor cree que podrían acortar distancias y facilitar proyectos compartidos con otros centros, pero insiste en que no basta con instalar una antena de wifi: hacen falta infraestructuras de calidad y formación específica para el profesorado, sin las cuales la supuesta innovación apenas avanza.

Por último, ¿de dónde bebe realmente esta historia? Cabanillas explicó que Valhondo se basa en experiencias muy reales, tanto propias como de otros docentes que han vivido la sierra en primera persona. Por eso, para quienes se plantean enseñar en el medio rural, insiste en la empatía y en la capacidad de adaptación: el mundo rural exige un plus de compromiso, pero regala la oportunidad de crear lazos profundos y dar a la enseñanza un rostro más humano. En el fondo, aseguró el autor, Valhondo demuestra que, pese a tantas adversidades, la escuela rural puede seguir siendo un centro neurálgico y un foco de esperanza para la comunidad.

Texto de Paz García Blanes con fotografías de Laura Martínez Oviedo y Evelyn Mardomingo

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