El Nido, removiendo las raíces

Por José An. Montero

“Castilla no es la siega, ni los prados, ni los campos. Castilla no es el centro, ni es el trigo, ni el manzano. Castilla somos nosotros, nosotros castellanos”, Rodrigo Cachorro, vocalista de El Nido, canta desde el escenario del Corral de Anuncia, en Urones de Castroponce, estos versos de Orégano compuestos hace casi cincuenta años. Un símbolo bastante claro del momento que vive el folk en general, y el castellano en particular. 

Hemos pasado una nueva página, o una nueva pantalla, en el sentir y vivir la música de raíz tradicional. “Tenemos la misma historia y un folklore de mil años”, cantaban también Orégano. Hoy volvemos a mirar desde la ciudad, en este caso Burgos y el barrio de Gamonal, hacia la tradición, “removiendo las raíces”, dijo en otro momento de la actuación Cachorro. 

El Nido, con una propuesta básicamente de cuerda y percusión, con alguna incursión a la flauta irlandesa de Álvaro Herreros, hacen una propuesta más próxima al pop-rock contemporáneo que al folklore de reinterpretación o creación. Sus canciones se apoyan en la jota, el ajechao, el charro o la rueda, sin dejar de mirar tampoco a Bob Dylan, para tratar de expresar sentimientos, que al fin y al cabo de eso va la música. 

Sobre el escenario teatro de Urones, en su ya habitual formato de quinteto, apoyando la sección rítmica con bajo eléctrico, El Nido arrancó arriba con un primer bloque que incluyó ‘Ronda al Canto’ o ‘Cielos’, puro estilo El Nido, dándolo todo desde el primer momento y sin reservas, como hicieron hace apenas unos meses con la publicación de su disco ‘Todo al aire’, sin promoción y sin el goteo de singles tan habitual de los últimos tiempos. Una nueva mirada en compañía a su disco ‘Refugios a cielo abierto’ con el que han conseguido poco a poco ubicarse ir llamando la atención y hacerse escuchar. 

Con la sinceridad de la raya bien planchada de sus pantalones de pinzas y sus camisas uniformadas, tienen la riqueza de el que la lleva por fuera, caso de Cachorro, el que la usa tres tallas más grandes como Eneko Lekunberri, el que la usa más formal, como buen estudiante de conservatorio, Álvaro Herreros, o quien la lleva a su aire como Nacho Prada. Así es El Nido. Una amalgama de influencias, visiones y personalidades que enriquecen su sonido de manera natural. 

Para el bloque final reservaron ‘Ícaros’, la canción en la que les acompaña en el disco David Ruiz de la M.O.D.A., referencia burgalesa obligada, junto con la imprescindible tarea en la producción de Diego Galaz, otro burgalés de Gamonal, aunque habitante de Atapuerca. 

El Nido cerró el concierto del Festival de Teatro Alternativo de Urones de Castroponce (FETALe) con la jota ‘El Castañero’ desde el patio de butacas, cantando junto al público, una buena manera de cerrar el círculo. Cantando en comunidad. Como al principio de los tiempos. 

“Que la vida no te queme el candor / Si la luz que te despierta se va / y al marcharte otra vez / No te dejes lo que viniste a encontrar”. Quienes acudieron. Encontraron lo que vinieron a buscar. “Y al marcharte otra vez / Cuida bien el deseo de volver”. Deseo con el que dejaron al público asistente durante la charla que tuvieron al finalizar el concierto anunciando un cercano próximo trabajo. “Sigue el camino que lleva / a donde el trigo hace mar”. Sea.

El Nido actuó el jueves 15 de agosto de 2024 en el Corral de Anuncia de Urones de Castroponce, dentro del programa del Festival de Teatro Alternativo de Urones de Castroponce (FETALe).

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