Lucía Martínez Mota, estudiante de primer curso del Grado en Educación Infantil para la asignatura Conocimiento del Medio Social y Cultural, presentó Conocemos el entorno de nuestro pueblo, una situación de aprendizaje dirigida al segundo ciclo de Educación Infantil (alumnado de cinco años). La propuesta tiene como finalidad concienciar a los niños y niñas sobre la importancia de proteger y conservar el medio ambiente y los elementos naturales próximos, tomando como hilo conductor las tradiciones festivas, musicales y gastronómicas de su propia localidad desde una perspectiva activa, investigadora y vivencial. Planteada para desarrollarse en el tercer trimestre, a lo largo de varias sesiones durante el mes previo a las celebraciones patronales de mediados de junio, la propuesta se vincula especialmente con la competencia específica 3 del área Descubrimiento y Exploración del Entorno, orientada a reconocer elementos y fenómenos de la naturaleza mostrando actitudes de respeto, cuidado y uso sostenible de los recursos.
El proyecto se enmarca en el municipio toledano de Cabezamesada con motivo de sus fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua, celebradas anualmente en torno a los días 12, 13 y 14 de junio. La tradición local combina los actos devocionales con un rico patrimonio folclórico y comunitario en el que destacan las danzas tradicionales de cintas acompañadas por el sonido rítmico de las castañuelas, la convivencia vecinal en torno a parajes de campo como la ermita de San Isidro y la elaboración artesanal de repostería típica, especialmente las rosquillas caseras.
La secuencia didáctica comienza en la asamblea con la narración de un cuento sobre San Antonio y su amor por los seres vivos y las plantas, acompañado de un diálogo guiado en el que los escolares identifican conductas humanas beneficiosas y perjudiciales para el paisaje. A continuación, el grupo realiza una excursión matinal por el entorno periurbano de Cabezamesada: con mochilas y gorras, visitan el paraje de la ermita de San Isidro y el cerro que domina el casco urbano, registrando en una plantilla de papel reutilizado los elementos que observan —como árboles, hojas, aves o el curso del agua— mientras toman su almuerzo en envases reutilizables, plasmando después sus descubrimientos y compromisos ecológicos en un mural de aula.
La experiencia festiva se traslada a la artesanía y al folclore mediante el reciclaje de materiales cotidianos. En primer lugar, los escolares diseñan y montan castañuelas sonoras pegando mitades de cáscaras de nuez sobre bases alargadas de cartón de cajas de zapatos, utilizándolas posteriormente para ensayar pasos sencillos de danza tradicional con música local. Seguidamente, confeccionan de forma colaborativa una adaptación del tradicional cordón de cintas, recortando y anudando tiras de tela multicolor procedentes de prendas en desuso sobre una rueda de cartón resistente, lo que permite danzar en círculo y aprender a coordinarse y resolver pequeños desacuerdos. La situación de aprendizaje culmina con un taller de cocina tradicional en el que analizan el origen natural de los ingredientes de las rosquillas —trigo, caña de azúcar, cítricos y olivas—, elaboran y amasan las piezas en clase y completan la experiencia compartiendo este dulce típico en el recreo tras ser cocinado en los hogares.
(*) Texto realizado con ayuda de IA a partir de la ficha de Situación de Aprendizaje de Lucía Martínez Mota.