El confinamiento del artista urbano

Por Sandra Megías
Mr. Trazo

Hablamos con Mister Trazo, uno de los más conocidos muralistas españoles que pasa estos días en Carrascosa del Campo, un pueblo de Cuenca de seiscientos habitantes donde sueña con transformar una fábrica abandonada en el complejo artístico de “La Harinera del Paraíso”.

A medio camino entre los pintores de fachadas y los artistas plásticos, los muralistas están también sufriendo la restricciones del estado de alarma. Una ambigüedad legal que los sitúa administrativamente como profesionales que deben elegir entre considerarse pintores de brocha gorda o fina, eligiendo el epígrafe correspondiente del Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Estos artistas que trabajan al aire libre, según nos cuenta el muralista Mister Trazo, suelen inscribirse como profesionales en el mismo grupo que los pintores, escultores, ceramistas o artesanos, con lo que aunque “un pintor de fachadas puede estar trabajando, los muralistas seguimos en casa, siendo la actividad prácticamente la misma. Nosotros también trabajamos solos, en la calle y subidos a un andamio, además estamos acostumbrados a ir siempre con mascarilla para evitar aspirar la pintura. El muralista suele ser un solitario”. 

Un gremio, el de artistas plásticos en general, que al ser considerados como profesionales, tampoco pueden beneficiarse del epígrafe segundo dedicado a los artistas: directores de cine, actores, bailarines, músicos, caricaturistas, deportistas o toreros, por citar algunos ejemplos. “Es una paradoja administrativa”, nos sigue contando el muralista, que estos días se encuentra recluido en su casa de Carrascosa del Campo (Cuenca), un pequeño pueblo integrado en el municipio de Campos del Paraíso. “Tengo la sensación de que pagamos nuestros impuestos como profesionales, pero no somos tratados como tales”.

Imagen del interior de la futura «Harinera del Paraíso»

Este reconocido artista del graffiti, cuyas obras se reparten por todo el mundo y cuya obra puede encontrarse en la prestigiosa Durán Online Gallery, se trasladó a esta pequeña localidad para trabajar en el proyecto de “La Harinera”, adquiriendo parte de las antiguas instalaciones para montar su taller creativo y con la intención de convertir esta vieja fábrica en un complejo dedicado al arte. 

Con los ahorros invertidos en este lugar y sin la posibilidad de trabajar en otros proyectos profesionales, Mister Trazo trata de pasar los días haciendo sus pinitos como horticultor en la parte trasera de su casa. 

“Es muy difícil entender por qué la gente que vivimos en los pueblos no podemos salir al campo estos días”, nos cuenta, “aquí lo raro es encontrarse a alguien por los caminos. De vez en cuando ves algún tractor y si por casualidad te encuentras a alguien, lo ves venir desde lejos”. Otra paradoja de estos tiempos. “A veces me apetece cruzar y ver cómo están las instalaciones, pero me sentiría como un fugitivo”. Ésa quizá fue una de las razones por las que Mister Trazo siempre tiró por el graffiti autorizado y comercial. Pero aprovechamos para que nos cuente cómo lo están viviendo los graffiteros, “ahora tampoco salen, estas semanas con el confinamiento, hay más policías en las calles que nunca. Cualquiera que ande por ahí de noche es sospechoso”.

Sobre estos días de confinamiento en el pueblo que han pillado a Mister Trazo casi recién trasladado y en soledad, nos cuenta que “se hace muy difícil salir de la pereza y hacer cosas creativas. Trato de mantener una agenda y tener compromisos profesionales. Aunque acabo de empezar y sólo tengo alguna tomatera, el huerto me está ayudando mucho a tener una rutina. Estos días he pensado en sumar al proyecto de “La Harinera” algo de permacultura”.

Este artículo de Sandra Megías y José An. Montero se publicó en Las Noticias de Cuenca el 26 de abril de 2020.

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