Mis sueños son sencillos. O eso creo. Este año llega la 31ª edición de ARCA: la primera a la que asistirá mi hija, de apenas año y medio, y la última bajo la dirección de Jorge Sanz, mi padre, ideador de este festival mágico en Aguilar de Campoo desde sus inicios. Digo que mis sueños son sencillos porque me doy cuenta de que lo son cuando, de pronto, se cumplen. Casi no los imaginé antes, pero cuando suceden es cuando entiendo su brillo. ¿Cómo podría haber previsto que la primera edición de mi hija como espectadora y la última de …