
El escenario gratuito de la Plaza del CIM, junto al submarino Peral, se ha convertido en uno de los grandes alicientes de esta edición de la Mar de Músicas. Conciertos en pequeño formato con el puerto de Cartagena como fondo, alejados del ruido de trasiego de turistas y programados a las siete de la tarde, justo cuando la zona empieza a estar en sombra. Delicias musicales para comenzar la programación diaria del festival.

Si el lunes estrenó este escenario la portuguesa Ana Lua Caiano con su folk electrónico, este martes estaba señalada la participación de la menorquina Anna Ferrer. Una folk minimalista, voz y guitarrón, el pequeño instrumento de cinco cuerdas muy utilizado en Baleares. “Todos comprando ukeleles, pudiendo comprar guitarrones”, explicó.
Con una sólida formación clásica y jazzística, ha regresado la mirada a las músicas de su niñez en Mahón, recuperando los sonidos tradicionales para construir con ellos una propuesta artística personal, rompiendo las fronteras musicales. “No hay distancia entre la creación y la tradición. Mi trabajo es una celebración de que son la misma cosa y que la tradición un día también fue creada”, explicó desde el escenario.

“Yo pensaba que la música tradicional de mi tierra era algo pre-talayótico, una tradición “invitrinada”. Menudo shock el día que Eliseo me dijo que el ‘Romanç de na Roseta’ era muy similar al ‘San Antonio y los pajaritos’ de la tradición castellana. Las canciones trazan un mapa de la trashumancia humana”. Incluso bromeó con haber encontrado en algún cancionero tradicional letras de Chavela Vargas, como glosa, el canto improvisado que usaban los payeses en Menorca. De hecho fue uno de los temas que interpretó en este concierto en solitario.
‘Na Cecília’, el estremecedor tema que cuenta la historia de Cecilia, enloquecida y encerrada en vida, o la maravillosa versión del romance ‘Na Roseta’ que grabó junto al maestro Eliseo Parra. Una de las anécdotas del concierto es cuando pasó por detrás del escenario una embarcación turística que sirvió con pie para hablar de los problemas de masificación turística de su isla, y recordó su tierra de la infancia, “una Menorca que tenía menos piscinas y más campos de trigo. Vivan los campos de trigo”. No podía ser menos siendo hija de panaderos, “mis padres hacen ensaimadas”, explicó.

Alejada de los formatos clásicos de la industria musical, lleva girando casi tres años con este repertorio y aunque algunas están publicadas como single desde hace tiempo, Anna Ferrer espera publicar su primer disco en noviembre.
Anna Ferrer actuó el 23 de julio de 2024 a las 19:00 en el Plaza del CIM, junto al submarino Peral de Cartagena dentro del programa de la Mar de Músicas 2024. Texto: José An. Montero / Fotos: La Mar de Músicas-Pablo Sánchez del Valle