
Día grande en La Mar de Músicas con todos sus conciertos gratuitos y con mucho aroma a islas del Mediterréneo. En la plaza del ayuntamiento, la cretense Marina Satti volvía locos a los eurofans, los corfiotas Electric Litany ponían el toque elegante con su synthpop experimental, mientras que en la explanada del puerto, junto a los héroes de Cavite, Ralphie Choo y Rusowsky, ponían la guinda a la noche Repsol.
Con el puerto de Cartagena tomada por la música en cuatro escenarios en menos de quinientos metros que se fueron sucediendo desde las siete de la tarde hasta pasadas las dos de la mañana con miles de personas que acudieron a la cita anual. Una fiesta de la música.

Una jornada que arrancó a las siete de la tarde en el escenario de la plaza del CIM con otro regalazo para oídos sibaritas. Y van tres de tres en este escenario. La sarda Daniela Pes cerraba su gira por España con este concierto íntimo con el puerto de Cartagena como escenario. Una gira que ha ido corriendo de boca en boca y que tuvo en el Primavera Sound, el Bilbao BBK Live o el FIAS 2024, algunas de sus citas. Pero además, La Mar de Músicas ofrecía la posibilidad de verla en un formato íntimo, apenas a cinco metros de distancia y con un público mayoritariamente atraído por otros escenarios más contundentes.
A pesar de que Daniela Pes obtuvo en 2017 el premio Andrea Parodi y al año siguiente el Musicultura, no fue hasta el año pasado cuando publicó su ópera prima ‘Spira’, con el que ha tenido premios como el Tenco o el Lucio Dalla. Un estilo muy personal capaz de transfigurar musicalmente las raíces ancestrales de su tierra, a las que se enfrenta desde una sólida formación jazzística.

Capaz de dibujar los nubarrones contemporáneos dentro de una estructura pop, descubrimos otra cara más de Daniela Pes en este concierto de La Mar de Músicas. La luminosidad del lugar, la hora del día y la ola de calor que cruza la península Ibérica durante estos días, dieron una nueva perspectiva a la artista sarda.
Vestida de negro, enlazando una canción con otra sin dirigirse al publico, sin apenas mirarlo, como si estuviera encerrada en escenario y la cuarta pared fuera real. Aislada del mundo, concentrada en su música, casi en trance, fue desgranando los temas de ‘Spira’ (Expira). Deconstruyendo melodías y lenguajes para volver a construirlos desde una visión personal. Un procesador de efectos vocales, un sampleador, un secuenciador y la voz como instrumento principal. Mezclando palabras antiguas del norte de Cerdeña, fragmentos de palabras o incluso términos inventados va construyendo estructuras poéticas en un lenguaje que el cerebro quiere reconocer pero que no entiende.
La luz de la tarde Cartagenera puso el contrapunto a la propuesta artística de Daniela Pes, subrayando aún más su oscuridad. Las sombras de este Mediterráneo en las que viaja a la deriva el Poseidón como un juguete de los Hados, conectando con la exposición de Daniel García Andújar que se expone estos días en el ARQVA y que forma parte también del programa paralelo de la Mar de Artes.
Anna Ferrer actuó en el Plaza del CIM, junto al submarino Peral de Cartagena dentro del programa de la Mar de Músicas 2024.
