Ángela Furquet, cuando cada concierto es un ritual compartido

Por José An. Montero & María Ramos

Ángela Furquet forma parte de esta “tribu hispana” capaz de conectar y colaborar, sumando su talento a proyectos colectivos, reuniéndose en rituales colectivos que antes los celtas llamaban arboledas y que son mucho más que simples conciertos.  

La casualidad (o no) ha querido que Ángela Furquet haya presentado durante este mes nuevos trabajos con Tria y con Collado Project. El Teatro Auditorio José Luis Perales de Cuenca, el 30 de noviembre, y en la Sala Vilianos de Madrid, el 15 de diciembre, fueron los escenarios elegidos para presentar ‘Si vas al baile’, lo nuevo de Collado Project, mientras que la Sala Galileo Galilei acogió este pasado 29 de diciembre la presentación del primer disco de Tria, titulado también ‘Tria’. 

Dos proyectos colectivos con los que la cantante castellonense reivindica una forma de ser y de estar en la música. En ambos proyectos, Ángela Furquet aporta una voz con aromas de jazz entre capas y capas de buen rollo. Un “majismo” que transmite desde el escenario en sus distintos proyectos, pero también en las  clases de canto en la emblemática ESAD (Escola Superior d’Art Dramàtic).

En el caso de Collado Project, forma junto Pedro Bartolomé a la guitarra, Sergio López y Alba Chacón en percusiones, o lo que se tercie, Daniel Vallejo al bajo, Esther Sánchez al violín y la voz de Teresa Campos, lo que comenzó como un proyecto en torno a Javi Collado, y que se ha transformado en un trabajo coral y plural, casi una arboleda de tribus hispánicas, donde cada miembro aporta su propia tradición musical, difuminando las fronteras buscando eso de auténtico que existe en todas las tierras en todas las gentes. 

“Collado ha ido creciendo de una forma natural y orgánica. Comenzamos sin saber muy bien cuál sería la dirección que tomaría el proyecto, pero con el tiempo nos hemos dado cuenta de que Collado es mucho más que un encuentro puntual, somos una familia que queremos compartir nuestro amor profundo por la música”, explica Ángela Furquet refiriéndose al vínculo especial que existe entre los componentes de Collado, en el que se toman cada concierto casi como “unas vacaciones con los amigos”. Una cercanía y conexión entre ellos que convierte cada ensayo o concierto en una experiencia de disfrute mucho. “Este deseo de seguir adelante con Collado no sólo responde al amor por la música, sino también al deseo de mantener viva esta familia unida por la misma búsqueda de lo auténtico, de lo colectivo, de la raíz”. 

‘Si vas al baile’, ya está en formato físico, y se puede adquirir a través de los distintos perfiles del grupo a través de las redes sociales, irá apareciendo gradualmente en digital en las distintas plataformas. Un trabajo mucho más colaborativo, en el que cada uno de los miembros del grupo ha aportado un tema. “Collado se ha desarrollado casi como un proyecto asambleario, donde cada miembro tiene voz y voto, y todos contribuyen por igual al proyecto. Ahora tenemos claros quiénes somos, qué queremos expresar y cómo queremos hacerlo”, explica Ángela Furquet. 

Esta naturaleza colectiva se refleja incluso en la disposición sobre el escenario. Mientras que en otras bandas los cantantes suelen estar al frente y el resto de los músicos atrás, en Collado todos los miembros están en un semicírculo. Ángela destacó que esta disposición no solo tiene un sentido visual, sino que también es un mensaje para el público: «Queremos romper la cuarta pared», explica. Al estar todos visibles, también buscan invitar a la audiencia a ser parte de la experiencia, más como una fiesta compartida donde todos pueden cantar, bailar y disfrutar juntos. 

Los diversos proyectos individuales y la diáspora geográfica del grupo, convierte la logística de Collado en algo complicado de gestionar, pero que, según explica Ángela, “en Collado tenemos la suerte de contar con personas con las que es muy fácil trabajar, lo que hace que la organización de conciertos y giras sea un proceso más sencillo. Si alguien no puede asistir puntualmente, el grupo sigue adelante porque ya tienen una estructura consolidada. Hemos logrado encontrar un equilibrio.”

La propia concepción de este trabajo, hace que siga teniendo una base sólida en lo tradicional y lo popular, pero que, al mismo tiempo, también introduzca elementos experimentales y frescos para crear un sonido propio. «Cada uno de nosotros tiene influencias muy distintas, y lo que intentamos es encontrar un punto de encuentro entre lo tradicional y lo moderno, lo popular y lo experimental», comentó. Influencias que van desde la música tradicional de diferentes regiones de España hasta géneros más contemporáneos, como el jazz, el pop y la música experimental. “Esta diversidad de influencias es una de las claves para que nuestra música tenga una personalidad propia”.

En Collado, “aunque las canciones comienzan con la aportación personal de uno de los componentes, las trabajamos colectivamente para poderlas hacer propias. Tratamos de que todos podamos reconocernos en ellas. Es curioso cómo sonidos tan personales pueden resonar de manera tan profunda en los demás, algo que queremos transmitir al público”. En este sentido, Ángela explica que poco a poco fueron dándose cuenta de que su música pedía algo más, algo que no fuera estrictamente sonoro. Por eso, la disposición en el escenario, la iluminación, las proyectos y hasta la ubicación en el escenario en cada canción buscan crear una atmósfera única, donde la música se fusione con el entorno. “Queremos que cada concierto sea un ritual compartido, no sólo un show, y que el público no sólo escuche, sino que sienta y viva lo que estamos haciendo”. 

“Cuando estamos sobre el escenario, sentimos que estamos juntos en esto. La música no es sólo nuestra, sino que es de todos los que estamos allí reunidos. El verdadero poder de la música se produce cuando la gente hace suyas las canciones, las canta y las vive”, dice la cantante. Ahora llega el momento de conocer cómo recibe el público sus nuevas canciones y cómo estás van evolucionando y creciendo, como lo han hecho las del primer disco, tal como se han podido ver en los últimos conciertos. “La música, en su esencia, necesita tiempo para madurar, para conectar. No se puede reducir todo a likes o reproducciones». Por eso, para Ángela, la música en vivo sigue siendo una de las formas más auténticas de conexión. «Nada sustituye el calor de un concierto, esa energía que se crea entre los músicos y el público. Ahí es donde realmente se da la magia».

Collado son conscientes de que la industria musical está en constante cambio. «Hemos aprendido a usar las plataformas digitales a nuestro favor, pero siempre intentando no perder lo que nos hace especiales. La tecnología está bien, pero nosotros no vamos a hacer música para encajar en un algoritmo». La banda prefiere centrarse en crear una comunidad auténtica, en lugar de buscar la popularidad inmediata. «Queremos que quienes nos escuchen lo hagan porque realmente sienten algo con lo que hacemos, no solo porque es lo que está de moda. Estamos más interesados en crear algo que perdure, en lugar de buscar la aprobación inmediata».

Bewis de la Rosa, entre otros músicos como DePedro, es una de las colaboradoras en este nuevo trabajo de Collado. Ella forma parte de una nueva generación de músicos que se están acercando a la música de raíz desde otras influencias musicales. “Creo que los jóvenes tienen una capacidad increíble para mezclar lo viejo con lo nuevo. Están muy conectados con las raíces, pero también tienen una visión muy contemporánea del mundo», comenta. Según Ángela, hay un creciente interés por lo auténtico y lo ancestral, pero con un enfoque fresco. “Hay muchos jóvenes que están descubriendo las músicas tradicionales y fusionándolas con géneros contemporáneos como la electrónica, el hip-hop o el indie. Es algo muy emocionante, porque demuestra que la música nunca es estática. Se reinventa constantemente”.

La sobreabundancia de música, según Furquet, ha dado también como resultado que muchos jóvenes busquen algo que no sea tan superficial, unos sonidos que les conecten con una identidad y una conexión con sus raíces. “La música es un reflejo del mundo en el que vivimos. La gente quiere entender quiénes son en medio de tanta incertidumbre. La música siempre ha sido una vía para encontrar una identidad propia, en este caso conectada con las raíces”. 

En cuanto a Tria, un proyecto que cocido a fuego muy lento, junto con Esther Sánchez y Pedro Bartolomé, y del que ahora podemos disfrutar de su primer trabajo discográfico bajo título homónimo, con canciones como ‘Trileros’, ‘Romper el hielo’, ‘Mariposas en marea’ o ‘Chocolate y sal’, en el que podemos disfrutar de toda la belleza de la voz de Ángela Furquet, junto con maravillosas colaboraciones como la Sheila Blanco en ‘Chocolate y sal’, que también la acompañó en su presentación en la Sala Galileo Galilei. 

Un concierto irrepetible en el que también participaron los bailarines Lucía López y Kike Arias, las nietas de Charli, María Rubio, Anika de Faneka, Carlos Gotero (acompañante habitual de María de la Flor), Marcos Coll, Jesús Suárez (Raigambre) y el propio Javi Collado. 

Aunque su trayectoria discográfica fue en solitario, con aquel disco fascinante que publicó en solitario en 2015 bajo el título ‘De Sol a Son’, donde reunía una serie de cantos de trabajo de la península, su necesidad de raíz y colectividad la llevó a unirse con otros músicos que comparten sus mismas inquietudes. “Después de este camino, el sueño sigue siendo el mismo: poder seguir haciendo música que me haga sentir viva y poderla compartir con tantas personas como sea posible. Siempre hay algo que aprender, algo por descubrir”, explica Furquet, “porque la música es lo que nos une, lo que nos hace humanos. No importa de dónde venimos, ni qué idioma hablamos, la música siempre tendrá el poder de conectarnos. Y eso, al final, es lo que quiero transmitir en todos mis proyectos».

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