Vagabundias: una mirada a las vidas que quedan al margen de la sociedad 

Por Paula Febrer de Jesús

El sociólogo y ensayista presenta en la Facultad de Comunicación de la UCLM Vagabundias, una obra que recoge las historias de personas sin hogar y cuestiona la mirada institucional sobre la pobreza y la exclusión social. 

 Juanma Agulles junto a su obra Vagabundias en la Facultad de Comunicación. Fotografía: Paula Febrer de Jesús.

Vestido con tonos oscuros y con su bloc de notas a mano, Juanma Agulles habló el pasado 5 de noviembre ante el alumnado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Cuenca, sobre su obra Vagabundias. Criminales, vagos, putas y locos.

El sociólogo y ensayista trabajó durante 14 años como educador en un albergue de acogida para personas sin hogar, una experiencia que le llevó a escribir su obra. «Yo entré a ese trabajo pensando que iba a ser como cualquier otro, que iba a durar un año, pero al final me quedé por esas historias», explicó. Con el tiempo, convirtió aquella experiencia en un objeto de estudio.

Las historias que, como una red, lo mantuvieron allí fueron también las que dieron origen al título de la obra, Vagabundias. Los fragmentos de vida que las personas le confiaban fueron construyendo poco a poco una imagen muy distinta de la que Agulles tenía antes de comenzar a trabajar en el albergue, una experiencia que también transformó su manera de entender su profesión y su labor como sociólogo.

Su interés por los márgenes de la sociedad fue también el motor de la obra. Para Agulles, hacer sociología no consistía únicamente en estudiar la sociedad desde una perspectiva académica, sino en adentrarse en aquellos espacios donde resulta más difícil investigar, alejados de la atención pública y donde permanecen ocultas realidades que ayudan a comprender cómo funciona la sociedad. Lejos de encontrar únicamente oscuridad en esos lugares, descubrió que precisamente allí se podían observar aspectos fundamentales de la vida social. Esta mirada le llevó a proponer a la editorial Pepitas de Calabaza la publicación de una obra que combinara elementos de psicología y sociología con las historias de vida que había ido recopilando durante sus años en el albergue.

Portada de Vagabundias, obra de Juanma Agulles. 

El hombre que aparece en la portada no es una imagen elegida únicamente por su valor estético, sino que representa una historia estrechamente vinculada con la investigación social que atraviesa la obra. Se trata de Peter Perputu, un migrante rumano que trabajaba en una mina y que, con unos cincuenta años, recorría distintos lugares de Estados Unidos en busca de empleo. Perputu era uno de los llamados hobos, trabajadores itinerantes que viajaban en trenes de mercancías para desplazarse en busca de empleos temporales, principalmente en la agricultura y la industria.

El carácter de la obra queda especialmente reflejado en su comienzo, que Agulles suele leer en sus presentaciones para mostrar el tono del libro. El propio autor recordó la reacción de su padre cuando se lo enseñó por primera vez: «Ah, qué bien, te has escrito un libro», le dijo, aunque después añadió: «¿Cuándo vas a hacer un libro de verdad?». Al preguntarle a qué se refería, su padre le explicó que esperaba una obra que tratase sobre algo bonito. La reacción se debía a la dureza del primer capítulo, titulado «Parásitos», que arranca con una escena especialmente cruda protagonizada por el señor K, un hombre de avanzada edad que llega al centro de acogida en unas condiciones físicas muy deterioradas.

Los nombres de los protagonistas tampoco son una elección casual. Aunque sirven para preservar su anonimato, Agulles recurre a referencias literarias para nombrar a las personas cuyas historias recoge. El señor K remite a Franz Kafka; el señor London, al escritor Jack London; la señora Bovary, al personaje de Gustave Flaubert, y el señor Hyde, a la obra El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson. De esta manera, las experiencias reales se entrelazan con referencias literarias que ayudan a construir el relato.

La historia del señor K, que da comienzo al libro, permite abordar una de las cuestiones que atraviesan la obra: qué significa  un hogar y qué representa realmente una vivienda. El hombre había acudido habitualmente al centro hasta que su estado de salud empeoró considerablemente. Tras participar en un proyecto piloto que ofrecía viviendas a personas sin hogar, consiguió un alojamiento, pero falleció poco después. Fue entonces cuando alguien que lo conocía le hizo ver a Agulles que, al cerrar la puerta de su nueva casa, los «gusanos de la culpa» habían terminado con él. Aquella reflexión le llevó a cuestionar sus propias ideas sobre la vivienda y a comprender que  un techo no siempre equivale a sentirse en casa.

Otra de las historias que recoge el libro es la del señor London, protagonista del capítulo «Criminales». Su nombre hace referencia a Jack London y a su obra El vagabundo de las estrellas, cuya historia gira en torno a un preso que utiliza la imaginación para escapar de su encierro.

A través de estas historias, Vagabundias desarrolla tres grandes cuestiones: cómo las sociedades justifican la pobreza y legitiman la desigualdad; cómo funcionan las instituciones que pretenden atender a las personas sin hogar, situadas muchas veces entre la asistencia y el castigo, y cómo quienes viven estas situaciones se resisten a las etiquetas y a la institucionalización. Para Agulles, las personas no son únicamente casos sociales, sino individuos con trayectorias, deseos y aspiraciones que no siempre coinciden con la interpretación que hacen de ellas los profesionales.

Precisamente, esa distancia entre la mirada institucional y la experiencia individual es una de las reflexiones centrales del ensayo. Durante sus catorce años en el albergue, el sociólogo comprendió que trabajar dentro de una institución podía acabar limitando la capacidad de escuchar a quienes acudían a ella. «La institución suele dar una respuesta antes incluso de que se formule la pregunta. Por eso, muchas veces perdemos la capacidad de escuchar lo que la persona realmente está contando», reflexiona. Una idea que resume el propósito de Vagabundias: detenerse en esas historias que habitualmente quedan fuera del relato social para comprender a quienes están detrás de las etiquetas.

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