El Pantorrillas subió al coqueto escenario de la Plaza del Antiguo CIM desplazado por el viento con una camiseta negra con el lema «Sorroco», como si también las letras se hubieran cambiado de sitio, después de una tarde de “reventones térmicos” que pusieron en peligro la celebración de esta actuación.
Ayer, Manuel Luna fue uno de los espectadores del concierto de El Pantorrillas en la Plaza del Antiguo CIM de Cartagena. Se le vio disfrutar como a uno más y seguir con especial atención los corros improvisados que se formaron para bailar jotas. Probablemente pensaba que no hay mejor indicador de que una música sigue viva que verla regresar al baile.
Sin el trabajo de Manuel Luna, propuestas como la de El Pantorrillas difícilmente habrían encontrado hoy un espacio en un festival como La Mar de Músicas. Él, y muchos otros, han mantenido viva la llama durante décadas, evitando el peligro mortal de convertir la tradición en una pieza arqueológica de museo. Como tantos, ha defendido que la música de
raíz exige una reelaboración constante desde el respeto a sus códigos y a su evolución.
Han sido muchos años de trabajo duro, conservando las estructuras centenarias de parrandas, jotas y malagueñas que sirven hoy, gracias a artistas como El Pantorrillas y tantos otros, como una forma de expresión viva para reivindicar, en este caso, la libertad sexual.
Es la vanguardia cultural desde la ortodoxia más intachable en la estructura rítmica, que permanece inquebrantable para mantener el baile, mientras la innovación se desplaza a las letras y las melodías. Descendiente de una estirpe de auroros de La Albatalía, sabe que la esencia del folclore reside en romper la jerarquía entre el escenario y el público. Tal y co
mo él defiende, «es en los corrillos espontáneos después de las cuadrillas donde siempre aflora lo mejor».
Para honrar ese linaje, sobre el escenario apareció la campanilla tradicional del auroro para el canto final: «Cuando me cierran los ojos / mentira parece / cuando me cierran los ojos / viéndolo desaparecer». En ese instante solemne, evocando la «dichosa hora para el canto y la alabanza» que Manuel Luna atribuye al ritual auroro de la despierta. Como diría Picasso a propósito del dibujo, El Pantorrillas demostró que el conocimiento profundo de la tradición constituye el punto de partida para su reinvención y su supervivencia.
Conste que no conozco personalmente a Manuel Luna, más allá de haber coincidido con él en numerosos eventos y de considerarlo una fuente constante de conocimiento y sabiduría sobre las músicas tradicionales.
Concierto de Miguel Ángel Montesinos, “El Pantorrillas”, en el XXXI Festival Internacional La Mar de Músicas. Celebrado el jueves 23 de julio de 2026 a las 19:00 horas en el escenario de la Plaza del Antiguo CIM de Cartagena. Presentación de su álbum Palomo Cojo (2025). Acompañado Tomás García (Guitarra) y Raúl Guirado (flauta travesera y coros).
