
Las noches de concierto del festival de San Javier comienzan mucho antes de que abran las puertas del auditorio del Parque Almansa, siempre rebosante de vida. No era una noche fácil para el jazz, ni para casi nada. Una nueva ola de calor con previsiones de transformarse en aviso rojo por temperaturas superiores a 40 grados mantenía las banderas caídas a plomo en sus mástiles y un 70% de humedad. Abanicos y neveras parecían formar parte del merchandising del tour.

Entre el público podían verse camisetas curtidas en mil noches de jazz, junto a otras de Miles Davis, Leño, Soundgarden, New York Ska-Jazz Ensemble o del propio Pat Metheny. Un mosaico que desembocaba en estas gradas repletas del Parque Almansa: la síntesis de cinco décadas de trayectoria del músico del Midwest, cuya obra ha bebido —y ha dado de beber— del jazz acústico, el jazz eléctrico, el folk, el rock, la música brasileña, la música contemporánea o la fusión, hasta convertirse en un punto de encuentro para oyentes de universos musicales muy diversos. Una diversidad de camisetas que visibilizaba la amplitud de su influencia y la grandeza de su música.

Ese bullicio exterior contrastó radicalmente con lo que ocurrió una vez dentro. Ni un móvil grabando ni sonando, y un público especialmente silencioso que solo rompía su devoción para aplaudir. Dos horas de música de nivel estratosférico se convirtieron en la auténtica protagonista de la gran noche del Festival de Jazz de San Javier 2026.
La música se situó en el centro del escenario, entrando a ritmo de tambor desde las gradas como los músicos ambulantes que llegan a la ciudad. Luces naturales sobre los músicos, con los focos de colores fuera de sus cabezas. Pat, silencioso, apareció sobre el escenario, sin rimbombancias, con camisa de manga larga a cuadros, pantalón corto y zapatillas blancas. Y ese pelo tan personal que lleva acompañándolo casi cuatro décadas, alejado de las modas y de los tiempos. Eterno como el bigote de Chaplin.

Pocas palabras y mucha música. Apenas un «and muchas gracias» en español durante la primera parte de la velada. El resto quedó en manos de un arsenal de guitarras —la Ibañez PM200, la Roland Guitar Synth y las acústicas de Linda Manzer— que parecían multiplicarse entre sus manos con cambios vertiginosos desde la velocidad eléctrica hasta el lirismo acústico, como ocurrió tras cerrar la acelerada improvisación de Timeline con su Ibañez PM200, cuando se ajustó en un abrir y cerrar de ojos la correa de la Linda Manzer Baritone para arrancar en solitario los primeros arpegios y la compleja rítmica de First Circle. Puro Pat Metheny.
Un concierto de arquitectura monumental que le obligó a ampliar la formación del trío inicial al quinteto actual. Como él mismo confesó tímidamente al público en su única intervención larga de la noche: «Empecé a trabajar pensando en el trío, pero muy rápido me di cuenta de que íbamos a necesitar más gente… Al nuevo disco le añadí unas 15 personas, así que luego tuve que descifrar cómo presentarlo en directo». De aquel trío formado por Pat Metheny, Chris Fishman (teclados) y Joe Dyson (batería) nació finalmente un quinteto completado por Jermaine Paul (bajo) y Leonard Patton (percusión y voz), una formación con la que, según el guitarrista, «podemos hacer cualquier cosa».

Durante las dos horas de concierto se sucedieron canciones históricas como Bright Size Life, Better Days Ahead, First Circle, Phase Dance, Are You Going With Me? o Song for Bilbao, que convivieron con el material de su etapa reciente en Side-Eye III+. Las composiciones escritas y la improvisación sonaban como una misma cosa, tan entrelazadas que costaba saber dónde acababa la partitura y dónde empezaba el vuelo libre. Un buen ejemplo fue Timeline, donde el tema se fue diluyendo hasta convertirse en un diálogo vertiginoso entre la Ibañez de Pat Metheny, el piano de Chris Fishman y la batería de Joe Dyson.
Metheny ha conformado una banda perfectamente engrasada donde cada uno asume un papel esencial en torno a su guitarra. Desde los teclados y sintetizadores se sostiene buena parte del peso armónico y de los desarrollos solistas; la batería marca el pulso y con él la intensidad de cada improvisación; Jermaine Paul aporta desde el bajo y el contrabajo la solidez de la estructura; y Leonard Patton suma color desde la percusión y la voz, recuperando la presencia del elemento vocal como un instrumento más a lo largo de varios temas.

El público abandonó lentamente el Parque Almansa, empapado aún en el ajetreo final de bises no esperados, desde la calidez de Are You Going With Me? antes del desborde definitivo con Song for Bilbao, mientras las conversaciones se prolongaban en las terrazas, mezclándose con la vida de San Javier, que seguía su caluroso curso. Dentro habían quedado adheridas a esas gradas, que tanta buena música, han escuchado dos horas más y apenas un puñado de palabras. A veces, un concierto gigantesco también debe contarse desde todo aquello dicho solo con música.
Concierto de Pat Metheny con el proyecto Side-Eye III+ en el XXVIII Festival Internacional de Jazz de San Javier. Celebrado el 22 de julio de 2026 a las 22:00 horas en el Auditorio Municipal Parque Almansa, con aforo completo. Acompañan a Metheny (guitarras) los músicos Chris Fishman (teclados), Joe Dyson (batería), Jermaine Paul (bajo) y Leonard Patton (percusión y voz).