
En este tercer convite del Bibliocatessen 2026, Laura Vázquez Gallego, responsable de la Biblioteca Pública Municipal de Chinchilla de Montearagón desde la marcha de Luz del Olmo en 2023, presentó la ponencia La biblioteca, el cuarto de estar de la comunidad. En su intervención trazó la evolución de un proyecto bibliotecario que ha ido ampliando funciones y públicos hasta consolidarse como un espacio central en la vida cultural del municipio.
«La biblioteca que tenemos hoy es fruto de un proceso largo, hecho poco a poco», explicó al situar el punto de partida. Vázquez Gallego recordó una etapa inicial centrada en el préstamo y en las actividades más habituales, a partir de la cual el proyecto fue incorporando nuevas líneas de trabajo vinculadas a la participación ciudadana y al uso compartido del espacio. Ese crecimiento se apoyó en la continuidad del servicio y en una adaptación progresiva a las necesidades del entorno.
El recorrido incluyó un reconocimiento explícito al trabajo previo. «Este proyecto no empieza conmigo, viene de antes», señaló, citando a Luz del Olmo, su antecesora en el puesto, como figura clave en la consolidación del servicio. «Ella dejó una base muy sólida, una biblioteca abierta y querida por la gente», añadió, subrayando la importancia de los relevos profesionales en la estabilidad y el carácter de un proyecto a largo plazo.
Sobre esa base, la biblioteca ha desarrollado una programación con marcado carácter comunitario. «Nos interesa que la biblioteca sea un lugar donde se hagan cosas juntas», explicó. Los clubes de lectura se mantienen como eje estable y conviven con propuestas de creación colectiva como Tejiendo cielos compartidos o El latido de las mariposas, planteadas desde la participación directa y el trabajo en común.

La diversificación de formatos ha sido otro de los ejes del proyecto. Iniciativas como el patio de cuentos accesible mediante códigos QR o los escape rooms literarios han permitido ampliar públicos y explorar nuevas formas de mediación lectora. A ello se suman propuestas de carácter periódico como Los miércoles de Chinchilla, que aportan regularidad y ritmo a la programación. «La continuidad es clave para que la gente sienta la biblioteca como algo propio», afirmó.
El enfoque intergeneracional forma parte de la esencia del proyecto. «Aquí se encuentran personas muy distintas alrededor de una misma propuesta», señaló, en referencia a actividades diseñadas para facilitar la convivencia entre generaciones y el aprendizaje compartido. La biblioteca funciona así como un espacio cotidiano de encuentro, cooperación y cultura viva.
La experiencia de la Biblioteca Pública Municipal de Chinchilla de Montearagón aportó al Bibliocatessen un ejemplo de evolución sostenida a partir del trabajo previo: una programación construida junto a la comunidad y una orientación clara hacia la participación ciudadana como motor del servicio.
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