Como en un libro de cuentos efímeros, la muralista María Gómez-Carreño Infantes (María Gomes) interviene sobre las ruinas de adobe del palomar de Alcobendas, recuperando las historias de los que allí habitaron. El mundo rural ha sido para muchos urbanitas poco más que las ruinas que se ven desde la autopista en mitad de los cultivos. Un concepto romántico del “pueblo” como Edén irrecuperable, algo parecido a esas bucólicas ruinas artificiales que poblaban los jardines imaginados por Rousseau. Mirando para otro lado, mientras retornaba a la tierra y al olvido, hacían buena la sentencia campesina de “A palomar caído, por …