Una primavera ganada para la naturaleza

Por Sandra Megías

El pasado 22 de octubre la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) y BBVA OpenMind celebró un webinar con la intención de conocer qué ha pasado en la naturaleza y cómo ha reaccionado a la reducción de la presencia humana durante el periodo de confinamiento de esta primavera. 

Imagen: pasja1000 (Pixabay. CC)

Este webinar tuvo como objetivo analizar cómo ha afectado a la naturaleza la declaración del Estado de Alarma provocado por la COVID-19 entre el 14 de marzo y el 21 de junio, que contemplaba, entre otras medidas, la restricción de la libre circulación de los ciudadanos. Un encuentro en el que han participado Iñigo Martínez-Solano, Jefe del departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), Javier Fuertes Aguilar, Jefe del departamento de Biodiversidad y Conservación del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) y Miguel Ángel Bravo-Utrera, técnico del Equipo de Seguimiento de Procesos Naturales de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC). 

María García, presidenta de la Asociación de Periodista de Información Ambiental (APIA), ha señalado que “mientras estuvimos confinados en nuestros hogares, la naturaleza continuó su ciclo normal coincidiendo con la primavera”. Con este webinar “queríamos saber si la naturaleza disfrutó sin la presencia humana. Para ello hemos dado voz a los científicos para que nos cuenten cómo ha sido esta primavera tan particular”.

Antoni Ballabriga, director global de negocio responsable de BBVA ha comentado que “el sector financiero ha comenzado a preocuparse por el cambio climático y el capital natural porque vamos a tener una transición ordenada o desordenada, pero la vamos a tener. Desde el sector financiero tenemos la responsabilidad enorme de facilitar esa transición. Por eso en BBVA hemos situado la sostenibilidad como una prioridad estratégica. Queremos acompañar a nuestros clientes hacia esa transición ecológica».

En palabras de Miguel Ángel Bravo-Utrera, técnico del Equipo de Seguimiento de Procesos Naturales de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), “el Espacio Natural de Doñana (END), es una entidad administrativa que surge de la reunión del Parque Nacional y el Parque Natural bajo la administración de la Junta de Andalucía”. La EBD mantiene la gestión de dos fincas dentro del parque que tienen la figura de Instalación Científica Tecnológica Singular.

En el caso de los anfibios, según Iñigo Martínez-Solano, Jefe del departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), “a priori cabe pensar que ha sido un buen año para ellos. Por eso yo me he reformulado el título de este webinar y me he preguntado ‘¿Ha sido una primavera ganada para los anfibios?’ Hay motivos para pensar que sí, pero a largo plazo tendremos una idea mejor de lo que ha supuesto este periodo de confinamiento”.

Javier Fuertes Aguilar, Jefe del departamento de Biodiversidad y Conservación del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC), refiriéndose también a la meteorología, ha comentado que la primavera de 2020, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), fue una primavera significativamente más lluviosa que la de los últimos 5 años, especialmente durante los meses de marzo y abril en el centro y Suroeste de la Península. Sin embargo, en las Islas Canarias fue sensiblemente más seca en las islas centrales (Tenerife y Gran Canaria), de donde además se venía de un otoño e invierno seco del año anterior. “Según este régimen la floración fue más o menos intensa”, ha señalado.

Por este motivo, las plantas más beneficiadas por la combinación de un periodo con mayor precipitación y la disminución de la actividad humana fueron aquellas con un ciclo de vida anual, una floración temprana y con un hábitat más afectado habitualmente por el hombre o muy dependiente de la humedad.

Otro hecho evidente que ha destacado Javier Fuertes son las consecuencias en aceras, cunetas, parques y jardines de las zonas urbanas, “donde las labores de aplicación de herbicidas habitualmente pasan desapercibidas, la ausencia de estos tratamientos se reflejó en un aumento considerable de la vegetación sobre todo de las conocidas como ‘malas hierbas’ que nosotros no cultivamos o promovemos pero que son precursores de los cultivos, de aquellas plantas que son aprovechadas luego por el hombre”.

Al referirse a las zonas suburbanas, aquellas con una vegetación arbórea más natural, pero con influencia humana, Fuertes ha explicado que se “observó un incremento en el censo y actividad de la fauna de vertebrados e invertebrados”. Sin embargo, ha comentado que, “en aquellos lugares sin vegetación herbácea y arbustiva debida a la compactación de los suelos por el tránsito humano y las actividades deportivas, sobre todo bicicletas, y lúdicas no se observó ninguna recuperación”.

Por otro lado, el científico del RJB-CSIC, ha afirmado que en aquellos ecosistemas mejor conservados, es decir, con un mayor número de especies vegetales, y con una composición más estable, donde las relaciones entre los organismos (hongos, plantas, animales y microorganismos) mantienen un equilibrio más robusto, “los efectos de la ausencia de actividad humana fueron simplemente los de otro ciclo anual con una

pluviometría más alta. La gran biodiversidad sirve de colchón para que los efectos adversos no sean visibles a largo plazo”.

En relación a las políticas de conservación, Fuertes Aguilar ha mostrado su sorpresa debido principalmente a que con la disminución de actividades al aire libre, “se registró un cierto aumento de los atentados contra el medio natural. La falta de vigilancia, la ausencia de testigos, la sensación de impunidad, y por qué no decirlo el incivismo amparado a veces por la vista gorda de autoridades locales resultó en casos flagrantes de daños muy graves a los ecosistemas”.

Por último, Fuertes Aguilar ha comentado que, como denunciaron los medios de comunicación, se ha producido una recolección masiva e indiscriminada de hongos en el Sistema Ibérico y en el Prepirineo de Huesca y Cataluña. También se han modificado los reglamentos de explotación de acuíferos para regadíos en Andalucía, y Castilla la Mancha y de urbanización del suelo en la Comunidad de Madrid, amparándose en la supuesta necesidad de recuperación de la actividad económica.

Para finalizar, los tres expertos han resuelto las dudas de los espectadores que estaban siguiendo sus intervenciones en directo. Las preguntas han girado en torno a los diferentes temas tratados, desde el estado de salud de los ecosistemas mencionados a las sorprendentes consecuencias negativas que ha traído consigo la ausencia del ser humano en determinados espacios urbanos y suburbanos, aunque Fuertes Aguilar ha querido matizar lo comentado: “Ha habido efectos no deseados, pero son efectos naturales, no tanto negativos […] La naturaleza es lo que tiene”.

Este texto forma parte de la nota de prensa distribuida por la Asociación de Periodista de Información Ambiental (APIA)

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