María Rodés tenía todo en su contra en su concierto de La Mar de Músicas. Por si no era suficiente ser una sustitución de última hora de Natalia Lafourcade que parecía metida con calzador, se añadía que se anunciaba con un repertorio clásico de coplas en el día gratuito del festival. Su actuación se celebraba entre la maravillosa resaca que dejó el homenaje a Omara Portuondo y el éxtasis que se esperaba en el macroconcierto de Goran Bregovic. Mal pintaba. Se presentó con una banda más cómoda con distorsiones y moderneces que con compases verbeneros. Mal. Muy mal pintaba. Frente …