La diversidad en las esculturas de Bellas Artes, una mirada por cada artista. 

Por Laura Marín & Yaiza Aguado

“Cada persona tiene un mensaje único y diferente […], eso es muy bonito porque en esta exposición, a cada lugar que mires, vas a encontrar algo único, te va a transmitir algo diferente”. Así resume María Herreros la exposición que estuvo abierta la semana pasada en la sala Escalera de la Facultad en Bellas Artes de Cuenca, donde alrededor de veinte alumnos de cuarto curso del grado de Bellas Artes expusieron sus obras de estilo fundido para el cierre de la asignatura del taller de Escultura II. 

En la exposición colectiva del alumnado, las artistas Isabel Perujo Álvarez y María Herreros de la Fuente, cuentan como la esencia de esta, permanece en la unidad de más de una veintena de alumnos que han cooperado para poder llevar adelante esta muestra de sus creaciones; pero, aun así, destacan el hecho de que no es una exposición monótona, cada uno de los artistas tiene algo único que reflejar en sus obras, queriendo transmitir una sensación que nos invite a reflexionar sobre lo que vemos y su mensaje. 

Es por esto, que María ha puesto el foco en que lo único que los une es el tipo de materia empleada (latón y bronce), puesto que hay una variedad diversa de estilos, desde piezas de diseño hasta piezas más conceptuales, pasando por esculturas más prácticas y artísticas; por lo que cada una tiene una esencia totalmente personal. 

En el caso de Isabel, presenta la obra titulada: «Bajo la espuma», una pequeña pero reivindicadora pieza, la cual consiste en un recipiente de crema corporal derramado para dar visibilidad al maltrato animal en la industria de la cosmética. La autora nos cuenta sobre cómo múltiples marcas de productos de higiene personal experimentan con animales antes del consumo humano. Con esto, explica que no pretende dar lugar a no hacer uso de productos cosméticos como el maquillaje o el champú, sino que quiere animar a la población a tener presente esto a la hora de comprar y al hacer un uso consumista de “ciertas marcas que están de moda o son de lujo” como afirma la artista; haciendo un uso consciente y limitado, dado que podemos consumir marcas más ecológicas y menos dañinas tanto para el animal como para nosotros y el medio ambiente.  

También habla sobre la problemática presente en nuestros días, ya que quiere darnos a conocer el siguiente acontecimiento: En Europa, desde el año 2004 está prohibido el testeo en animales, pero, las marcas experimentan con ellos en otros países como China para posteriormente comercializarlos en países europeos, entre ellos, España. 

Otra de las esculturas expuestas fue la de María Herreros. En su caso, refleja la dura y silenciosa realidad del abandono del hogar y su posterior caída a la ruina. Para esto, a través del método de descere, creó una serie de 6 pequeñas piezas de propias colmenas de abejas abandonadas, viendo reflejado el abandono entre la primera, muy poblada y situada a la izquierda, y la última, totalmente vacía en el otro extremo. A través de esta metáfora transmite una sensación de soledad, puesto que muestra cómo se deterioran y desaparecen las colmenas al ser deshabitadas, hasta generar la nada. La autora cuenta cómo esta triste realidad también se ve reflejada en los seres humanos, ya que, con el paso del tiempo, los hogares que han sido habitados durante toda una vida por una o varias familias quedan reducidos únicamente a escombros y ruinas de una casa abandonada.

Al ser estudiantes de último curso, tienen a su espalda un amplio conjunto de obras que han ido creando, por lo que esa línea les ha servido de inspiración cogiendo pequeñas pinceladas de cada uno para generar esta nueva pieza; también se han guiado de los referentes personales.

Por otro lado, estas dos creadoras han abordado con mayor profundidad el tema de la técnica que se ha utilizado para realizar cada pieza. María Herreros explica que es un proceso muy específico, aun así, en el comienzo de la pieza, encontramos más libertad dependiendo del material que se vaya a usar, esto ocurre en el momento del descere, que es cuando se funde el plástico para generar un molde para darle forma al material. La libertad viene cuando en vez de usar plástico, puedes hacerlo con cera, con el propio material natural o incluso con impresoras 3D, como es el caso de algunos compañeros que han expuesto. 

Después de esto, el proceso es más estricto debido a su complejidad, debiendo todos, por igual, fundir el material. Esto lo resume muy bien Isabel Perujo: «Con esta técnica de fundición no se puede experimentar tanto como con la pintura, mezclando materiales como el acrílico o el óleo». A pesar de ello, afirman que han podido dar su toque personal a la obra en el momento de hacer las pátinas o la propia instalación.

En la sala Escalera de Bellas artes, encontramos principalmente materiales como latón y bronce; a pesar de ser un requisito para las estudiantes no ha sido ningún impedimento. La decisión de usar uno u otro ha dependido del brillo que deja cada uno en el resultado final, mientras que el bronce deja un toque más amarronado, el latón te permite tener colores mucho más intensos, afectado totalmente a la esencia de la obra. 

Los alumnos llevan desde septiembre trabajando en el proceso escultórico de esta exhibición. Para la gran mayoría, era el primer contacto con esta técnica, debido a que es un proceso tan específico que requiere materiales poco comunes como hornos de fundición y  profesionales que puedan guiar, vigilar y evitar los muchos riesgos que se conllevan a lo largo de todo el proceso, entrando en juego el papel de los técnicos y profesores.

Es por esto que los alumnos se han mostrado agradecidos, siendo una gran oportunidad para ampliar sus conocimientos en el ámbito artístico ya que muchos eran noveles en la técnica de fundición. Los participantes aseguran que ha sido una experiencia muy divertida y enriquecedora.

Más allá de un trabajo académico, el alumnado ha demostrado capacidad y mucho talento en este ámbito artístico, convirtiendo cada obra en un mensaje que transmitir al espectador a través del fundido en bronce y latón.

La exposición “Fundición” pudo visitarse entre el 12 y el 19 de diciembre en la Sala Escalera de la Facultad de Bellas Artes. Exposición colectiva del alumnado del Taller de Escultura II de Pere Vidal. Texto de Laura Marín y fotos de Laura Marín junto con Yaiza Aguado.

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