
Mosqueruela se convirtió durante una jornada en un gran laboratorio al aire libre. Pero no uno lleno de batas blancas y aparatos sofisticados. Aquí la ciencia apareció en una pastilla de jabón casero, en las plantas medicinales que durante generaciones han utilizado las familias de los pueblos, en la calidad del agua, en los huertos escolares o en la geología del territorio. La I Feria Escolar de Ciencia y Conocimiento Rural Tradicional reunió a un centenar de estudiantes, una veintena de docentes rurales y profesorado universitario para demostrar que el conocimiento científico también habita en la vida cotidiana del medio rural.
La iniciativa forma parte del proyecto ItineraSTEAM+, una propuesta educativa que busca identificar y validar el conocimiento científico presente en los saberes tradicionales, los oficios y los recursos del territorio. El proyecto se desarrolla mediante una red de escuelas rurales de Aragón, Castilla-La Mancha y Cataluña, conectando centros educativos, universidades y comunidades locales.

Antes de llegar a la feria, el alumnado realizó un trabajo de investigación etnográfica. Entrevistaron a personas mayores, recopilaron testimonios y consultaron archivos locales para recuperar conocimientos transmitidos durante generaciones. Después analizaron esos saberes desde una perspectiva científica, descubriendo la química presente en la fabricación del jabón tradicional, las propiedades de las plantas medicinales o los procesos ambientales que afectan a los cultivos.
Entre los participantes se encontraban escolares del CRA Alto Maestrazgo, que investigó los Órganos de Montoro; del CRA Maestrazgo Gúdar, centrado en la botánica y la elaboración de productos tradicionales; del CRA La Cepa, que estudió la contaminación en los huertos; del CEIP Ramón y Cajal de Alpartir, con proyectos sobre el agua, sus usos y la lluvia ácida; y del CEIP Sierra de Algairén de Almonacid de la Sierra, que analizó el contenido hídrico de distintas frutas.

La feria sirvió también como punto de encuentro para la comunidad educativa rural aragonesa. Estudiantes, docentes e investigadores compartieron experiencias y resultados en un ambiente de convivencia y aprendizaje colaborativo. Lejos de la competición, la propuesta apuesta por la cooperación entre centros y por el reconocimiento del territorio como espacio de aprendizaje.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la recuperación de los conocimientos tradicionalmente desarrollados por las mujeres rurales. La coordinadora autonómica de ItineraSTEAM, Estefanía Monforte, recordó durante la feria que muchas de estas prácticas cotidianas implicaban procesos científicos complejos que durante años permanecieron invisibilizados. El proyecto busca precisamente reconocer ese patrimonio inmaterial y mostrar su valor educativo y cultural.
Financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), ItineraSTEAM+ continúa ampliando su red de escuelas y consolidando una idea sencilla pero transformadora: la ciencia no solo se aprende en los libros. También se descubre observando el territorio, escuchando a quienes lo habitan y comprendiendo los saberes que han permitido a las comunidades rurales relacionarse con su entorno durante generaciones.