Genalguacil diseña modelos de emprendimiento colectivo para Europa

Por La Circular

Más de una veintena de expertos internacionales, artistas y residentes de diversas áreas rurales de Andalucía se han reunido esta semana en el Laboratorio Internacional de Innovación Rural de Genalguacil (LAB Genalguacil). El objetivo primordial de estas jornadas ha sido el diseño de modelos innovadores de emprendimiento colectivo que logren conectar de forma efectiva el arte, la cultura y el territorio bajo una perspectiva climática y social.

Este encuentro se integra en el proyecto europeo Pacesetters, financiado por el programa Horizon Europe. En esta iniciativa colaboran quince entidades de diferentes países, destacando la participación de la Fundación Genalguacil Pueblo Museo y la Federación Andaluza de Municipios y Provincias. La investigación busca identificar cómo la creatividad puede transformar a los pueblos en motores de innovación sostenible.

El programa de trabajo se ha desarrollado mediante sesiones conjuntas donde expertos en financiación de impacto y desarrollo rural han colaborado con vecinos de localidades como Alhama de Granada o Grazalema. Juntos han analizado la viabilidad de modelos económicos que den respuesta a las necesidades locales, combinando los saberes tradicionales con las demandas de la sociedad del futuro y la producción de proximidad.

Las jornadas han servido para explorar alternativas financieras que permitan a estas iniciativas culturales y sostenibles obtener los recursos necesarios. El trabajo realizado abre ahora una nueva fase de pre-aceleración y evaluación para determinar el impacto real y la sostenibilidad ambiental de los modelos identificados. Estos talleres entrelazan el patrimonio cultural y el conocimiento ecológico con el arte contemporáneo y el diseño experimental.

El proyecto se sustenta sobre tres pilares fundamentales que guían su metodología de investigación. El primero es estimular la confianza creativa para fortalecer la capacidad de acción colectiva en contextos de incertidumbre. El segundo pilar promueve espacios de reflexión multidisciplinares para activar palancas de cambio social. Finalmente, la gobernanza compartida asegura que el conocimiento generado sea responsabilidad de toda la comunidad rural.

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