Gelsa reconecta con su entorno natural desde la biblioteca pública

Por La Circular

Las microponencias del tercer convite del Bibliocatessen 2026 finalizaron con la intervención presentada por Lorena Villegas bajo el título Del río al bosque, una propuesta centrada en la relación entre biblioteca, territorio y memoria ambiental. Villegas es bibliotecaria de la Biblioteca Pública Municipal de Gelsa, desde donde impulsa acciones que vinculan lectura, identidad local y entorno natural.

La biblioteca de Gelsa pertenece al municipio más pequeño de los participantes en esta edición del Bibliocatessen, el encuentro bianual impulsado por Félix Albo que reúne proyectos innovadores de bibliotecas rurales. En este foro, que combina convivencia profesional y reflexión técnica, se comparten experiencias que demuestran la capacidad de las bibliotecas en contextos de reto demográfico.

El trabajo de Villegas, que llegó amadrinada por Chus Juste, parte de una necesidad muy concreta: reconectar a los 996 habitantes de Gelsa con el río Ebro, un espacio natural que el municipio vivía “de espaldas”. “Me encontré en un pueblo a 50 kilómetros de Zaragoza, pegadito al río Ebro, que vivía de espaldas al río muchísimo. No entendía cómo podía hacer algo así de espaldas a todos los niveles”, relató.

Lorena Villegas desempeña su labor con una jornada de un tercio, compaginando la gestión bibliotecaria con la docencia. Esta doble función facilita la integración de colectivos: “Yo lo tengo muy fácil porque la profesora de adultos es la misma bibliotecaria. Eso facilita mucho, allí lleva la escuela de personas a la biblioteca y viceversa”, explicó.
En el foro del Bibliocatessen, Villegas reivindicó también la dimensión técnica del oficio en el ámbito rural: “Nuestra labor media para la lectura y nuestro oficio es grande en el espacio de la biblioteca”. La experiencia de Gelsa demuestra que la especialización profesional y una mirada atenta sobre el territorio permiten que una biblioteca pequeña alcance niveles de excelencia nacional.

A través de la iniciativa “Un río de letras”, la biblioteca promueve actividades que conectan la creación literaria con el paisaje fluvial. Uno de los ejemplos más significativos fue la elaboración de un bestiario del Ebro. “Se nos ocurrió hacer un concurso acerca de qué podía vivir en ese río”, explicó. Para ello contaron con la colaboración de Daniel Montero Galán y organizaron un taller de escritura creativa con niños y niñas.

El proyecto Del río al bosque se concreta en acciones de mediación que combinan imagen y palabra para reconstruir el vínculo con la ribera. El alumnado participó en la invención de especies acuáticas ilustradas: “tenían que imaginar esos peces ilustrados, mandarlos… para que luego los niños y niñas de nuestro pueblo pudieran hacer algo con eso”. Cada criatura imaginada se convertía en un puente entre fantasía y pertenencia, permitiendo que cada alumno pudiera “escoger el que le gustó por lo que fuera”.

Estas dinámicas han reforzado la identidad local al integrar la memoria del municipio con la curiosidad de las nuevas generaciones. Para Villegas, este trabajo responde a una concepción clara del servicio público: “saber lo que hay detrás de esa llamada… nuestra labor mediaba para la lectura”. La biblioteca actúa así como mediadora entre territorio y cultura.

Los frutos de este proyecto también se han visto reflejados en reconocimientos externos. La biblioteca fue distinguida con uno de los diez Premios Especiales María Moliner por el proyecto Los infinitos verbos del libro. Este galardón sitúa a Gelsa en el mapa de las buenas prácticas, confirmando que el tamaño del municipio no determina la calidad del servicio. La experiencia de Gelsa demuestra que una biblioteca rural puede convertirse en un punto de encuentro, en espacio de cohesión comunitaria y en herramienta para mantener vivo el paisaje. Gracias a propuestas como Del río al bosque, el Ebro deja de ser un fondo geográfico para convertirse en relato y patrimonio de sus habitantes.

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