Desde Tragacete, en plena Serranía de Cuenca, avanza la segunda jornada de la residencia creativa Trashumancias 2.5. María y Paz, participantes y cronistas de esta edición, nos guían por el desarrollo de los primeros proyectos y por la atmósfera que empieza a tomar forma en este encuentro entre arte y territorio.

El día comenzó con espacios de trabajo individual, seguidos por encuentros formativos y nuevas sesiones de proyecto. Aunque la jornada anterior estuvo centrada en instalarse y conocer el entorno, ya empiezan a vislumbrarse las primeras líneas claras de creación. Algunas de las residentes, como Gloria y María, han avanzado notablemente en sus propuestas.

Gloria presentó su proyecto titulado “Las que cuidan hierba cuidando el cielo”, centrado en la relación entre el ganado ovino y las plantas locales. Durante el día ha estado recolectando especies herbáceas que suelen atraer a las ovejas, para incorporarlas a sus piezas de gran formato elaboradas con cianotipia. Además, prepara bolitas de fieltro con lana procedente de un pastor de la zona, una colaboración que forma parte esencial del enfoque del proyecto: crear desde el vínculo con el territorio y con quienes lo habitan. La vecindad le ha ayudado en la identificación de las plantas y en la recolección de materiales. Este cruce entre técnica artística y saber campesino activa una conversación viva entre el paisaje, el cuerpo y la memoria rural.

Por su parte, María ha recorrido el pueblo en busca de fragmentos de cerámica, pieza clave en su investigación. La búsqueda la llevó hasta la huerta de Vicente, donde entre la tierra removida encontró restos cerámicos que no esperaba. Con el permiso del propio Vicente, comenzó a recolectar estos fragmentos, que incorporará a su proyecto. También encontró lo que se conoce como una «piedra de bruja»: una roca con un agujero natural que, según la leyenda, se formaba por el veneno de una víbora, aunque en realidad es el agua quien talla lentamente esa forma. Se cree que estas piedras fueron uno de los primeros amuletos protectores en Europa.

Entre hallazgos vegetales, lana, cerámicas y piedras con historia, el segundo día de Trashumancias confirma que la creación, aquí, se construye caminando despacio, escuchando, y dejándose afectar por el entorno. En ese ir y venir entre lo individual y lo colectivo, entre lo material y lo simbólico, los proyectos crecen al ritmo del lugar que los acoge.

Mañana, más pasos, más historias.

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