Catuxa Salom, todos los ingredientes para un buen Cāldo

La artista gallego-argentina publica ‘Cāldo’, un viaje sonoro que invita a bailar y a degustar un mestizaje de ritmos tradicionales de ambos lados del Atlántico con sonidos contemporáneos. 

Hay quien reivindica sus raíces ancestrales como una herencia recibida, citando un linaje unido a una tierra para justificar el valor de su trabajo. En el caso de Catuxa Salom, su autenticidad no viene de sus orígenes en Vilagarcía de Arousa, sino de su búsqueda de su lugar en el mundo, de su tierra elegida. Catuxa suele decir que es la primera gallega de su familia. Hija de argentinos e italianos por parte de abuelos, recorrió el mundo a ritmo de country callejero y rebelde, sin saber que dentro de ella andaba floreciendo la música latinoamericana y el folklore gallego. 

Pero como diría Kerouac, cruzamos el mundo “durante una noche negra como la tinta; en el amanecer grisáceo” andamos en otros lugares, “durante la triste tarde del domingo rodamos de un chato pueblo (…) a otro”, pero al final, “todo el mundo vuelve a casa en octubre”. Siempre volvemos en octubre. Y de este octubre, este noviembre y este diciembre en que publica su álbum de debut como Catuxa Salom, ‘Cāldo’. 

Para Catuxa Salom, “la fusión de tradiciones con lo moderno ha surgido de manera natural, dando lugar a un proyecto experimental que explora nuevas mezclas y sonidos”, creando un trabajo que llega para bailar pero con la sustancia que ha dejado en esta creadora el mundo experimentado y vivido, el haber sido capaz de interiorizar hasta conseguir un caldo en el que la electrónica, el afrobeat, el reggaetón o la música tradicional gallega forman parte de un sabor complejo pero con sentido. “Soy una persona que escucho muchos tipos diferentes de música y no quería encasillar este trabajo en un estilo, porque pretendía dar rienda suelta a un disco que fuera pura exploración a lo que me rodea”.  

La pandemia y los avatares de la vida, le llevaron de camino a una  Vilarxubín, tierra de duendes gallegos, donde esperaba encontrar ese mundo rural idealizado desde la Gran Vía durante los largos meses de “nueva normalidad”. El tiempo y el invierno sirvieron para dejar atrás ese ruralismo bucólico y asomarse a la vida real del mundo rural en toda su escala de colores. 

Este proceso que la ha llevado del rastro madrileño a Vilarxubin se ha traducido en esta apuesta personal decidida de publicar su primer trabajo discográfico alejada de los sonidos countries de The Dawlins o de La Gata Zurda, una interesante propuesta con la que también conocimos a Catalina Salom. 

‘Cāldo’, cuenta Catuxa, está especialmente pensado para los directos, creando “un viaje sonoro que conecte con el público con audiovisuales que enriquezcan la experiencia” con claras intenciones performativas. Unos directos en los que estará acompañada por Judith Almeida, al contrabajo y sintetizadores, y Lucía Cortiñas en las percusiones. 

Una propuesta más próxima a las músicas del mundo que al folk en sentido estricto, por algo es el último Premio Martín Códax de Músicas del Mundo y Mestizaje. ‘Cāldo’ es un proyecto que “creo que podría funcionar en Europa, donde hay una corriente muy potente de música de raíz mezclada con sonidos contemporáneos”, explica Catuxa Salom. 

Canciones como ‘Xa non ves’ o ‘Amores rusos’, han sido las que más tirón han tenido en el lanzamiento, pero este trabajo también esconde otras joyas como ‘Sauvage’, “una canción muy experimental con estribillo en francés y una letra compleja y métrica bastante influencia por el rap. Me entusiasma la métrica y los juegos de palabras”.

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