Caribe mix: la nostalgia por la estética digital de los 2000, de la mano de la artista Flauers

Por María Romeu Álvarez

La exposición Caribe Mix, que toma su nombre de los recopilatorios musicales populares en los años 2000, tiene origen en la puesta en común de la obra de 8 artistas diferentes, creando un recorrido que aborda la cultura digital desde distintas disciplinas.

En este contexto la artista Flauers presenta una serie de cinco obras centradas en la reinterpretación de las estéticas digitales de los años 2000. Con cuatro lienzos y una obra textil, Flauers devuelve al espectador al inicio de siglo, con una perspectiva alegre y positiva de lo que internet depararía al mundo. 

Cada obra recibe el nombre de la estética que representa. Entre ellas se encuentran Technozen, la idea del ser humano conectado tanto a la naturaleza como al futuro tecnológico, o Frutiger Aero, más tropical pero sin perder el punto tecnológico con un Nokia o la Tierra vista desde fuera.  La serie incluye también Vector Florish, una pieza abstracta construida a partir de líneas y formas, y Frutigermetro, una visión más cercana a los musicales o los programas de la televisión por cable, como Disney Channel.

La obra central parte la estética. Dos gatos, construidos con fieltro, escuchan alguna canción a través de unos cascos de cable. Se trata de una pieza de menor tamaño que combina fieltro, cartulina y bordado, con la inclusión de auriculares reales. Situada a entremedias de las otras cuatro, da un toque tierno a la visión general de sus lienzos. 

En esta exposición, Flauers conecta con el yo adolescente de una generación que idealiza el recuerdo de algo que ni siquiera presenció, en estéticas como la conocida Yk2 o micro tendencias como: “yo en 2016…”  Cuenta que, efectivamente, no lo vivió pero fue testigo de como esta estética se trasladó y se mantuvo viva a lo largo de los siguientes años. “Yo la siento como que es de cuando era pequeña”, explica. Nacida en 2005, vincula estas imágenes a su experiencia como espectadora de contenidos televisivos al público infantil y adolescente en los primeros años de la década siguiente. 

La estética se extiende también a su propia imagen personal, construida a partir de prendas adquiridas en mercadillos y tiendas online. Flauers combina piezas encontradas, compradas e incluso elementos propios de su infancia (o que le recuerdan a ella): “Esta camiseta es la chaqueta que llevé en la comunión” o “La falda me la compré por Vinted. Me gusta mucho porque yo de pequeña dibujaba las casas inclinadas y súper altas y de colores. Y realmente cuando se la enseñé a mi madre dijo: «¿La hiciste tú?». Así une su obra con su misma imagen. De alguna manera, “habita” su propia estética.  

Con esta serie, Laura Flauers aterriza la estética de los 2000 desde la perspectiva de alguien que no la vivió de primera mano, pero la siente como propia. Su trabajo en Caribe Mix demuestra cómo los códigos visuales de los primeros años de internet siguen funcionando hoy, conectando la nostalgia generacional con nuevos formatos materiales.

Texto y fotos de María Romeu.

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