La Facultad de Bellas Artes de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha, recoge esta semana una exposición escultórica llamada “In Corpus”, donde una veintena de alumnos han agrupado sus obras desde el día 17 hasta el 24 de Marzo en la sala Larga de esta facultad, mostrando al público esculturas que siguen una misma temática en relación con el cuerpo humano.

Estos alumnos a pesar de solo ser estudiantes de segundo curso del grado de Bellas Artes, han demostrado tener un gran talento artístico y también logístico, organizando de manera simultánea toda la exhibición, desde el catering de la inauguración hasta la distribución e instalación de las obras en la sala. Aun así, han estado acompañados de Antonio Jurado y Sergio Marco, sus profesores de la asignatura de Escultura, quienes han instruido al alumnado en los aspectos técnicos necesarios, consiguiendo así piezas fragmentadas que representan una parte del cuerpo o la ausencia de estas.
Irene Rotger y Clara Sastre, son dos de las alumnas de segundo curso que han decidido exponer sus esculturas. Ellas nos cuentan cómo de manera fragmentada, en una serie de tres pequeñas piezas o una de mayor tamaño, debían formar una instalación que diera significado al cuerpo humano. Por ello,, cada autor ha aportado un significado totalmente personal a sus creaciones, algunas son meramente artísticas mientras que otras, como la de Irene, son más reivindicativas, intentando transmitir un mensaje crítico hacia la sociedad y a los estereotipos: “las partes del cuerpo son perfectas tales como son y no necesitan cirugía para ser bellas”.

Esta obra está compuesta de tres piezas escultóricas que reflejan tres partes de un cuerpo marcadas con los retoques estéticos “necesarios”. De este modo, la autora pretende aportar su visión reivindicativa para defender la idea de que el cuerpo no necesita una cirugía para ser perfecto o bello, y que, si se llevan a cabo este tipo de intervenciones, sea por una decisión personal y no por presión social. Toda esta idea se refuerza con una cuarta pieza basada en una mesa quirúrgica que cuenta con algunos de los materiales (tijeras, guantes y bisturí entre otros) empleados a la hora de hacer los retoques médicos de los que habla en el mensaje de sus piezas.

Por otro lado, encontramos la pieza de Sastre, una obra que necesita ser observada por todos los puntos de vista para observar cada detalle y comprenderla en su totalidad. Al rodearla, se aprecia la fragmentación interna del ser humano, centrándose en las venas y la sangre, pretendiendo transmitir como “cada uno se mantiene vivo gracias a su propio cuerpo” pero que, si “tienes la suficiente suerte o coincidencia” como ella misma explica, puedes encontrar a otra persona que, pese a no compartir los mismo vasos sanguíneos, “si puedes fragmentarse y encajar con la otra persona formando un nuevo sistema sanguíneo que tenga parte de esas dos vertientes” explica Sastre.
Para ello ha empleado dos torsos de escayola, uno blanco y femenino junto a otro cubierto de papel, que entre sí están rodeados y conectados por los pequeños tubos que simulan nuestro aparato circulatorio. La artista defiende que es necesario que el espectador contemple la obra entera para percibir otro de los detalles esenciales de las piezas, que son las manos contrarias que acompañan a los pechos, reforzando esa idea de unión entre ambos.

Aunque todos han partido del mismo punto y la misma temática, cada autor ha tenido su propio proceso en los tres meses de creación de las obras porque como dice Clara: “cada persona ha tenido sus tiempos y se ha organizado a su manera”. Asimismo, se han empleado técnicas diferentes. Mientras que algunos han decidido usar prendas de ganchillo, otros han optado por soldar piezas antiguas de metales o como muchos otros, optaron por escayola. A pesar de compartir temática, cada artista ha decidido realizarlo de una manera u otra estilísticamente, añadiendo de esta manera una aportación personal individual y un mensaje diferente.
Paralelamente a esta exposición, en la facultad podemos encontrar otra exhibición individual de Irene Rotger. En la sala Escaleras se inauguró el día 16 de Marzo “Dissipar-se”, traducido al castellano como “Disolverse» o proceso de desaparecer lentamente, ya que esta muestra contiene 6 pinturas de óleo sobre lienzo que muestran un reflejo de los sentimientos de la autora. Tras más de seis meses de trabajo, obras como “La soledad de crecer” o «Cuando recuerdo que todo empezó», reflejan los pensamientos depresivos que invaden los pensamientos de quienes lo sufren, por esto, la autora manda un mensaje de apoyo a estas personas: “no estamos solos, que muchas veces nos sentimos solos pero no lo estamos”.

Proyectos como este motivan al alumnado a “no hacer trabajos de clase, si no obras” como explica Sastre, incentivándolos a crear piezas artísticas sin percibirlo como una obligación escolar: “nos animan a seguir adelante” explica la autora. Además, no solo les ayuda a crecer profesionalmente como escultores, sino que también han aprendido el procedimiento de organización de una exposición, teniendo la oportunidad de desenvolverse como unos verdaderos artistas profesionales. Rotger ha defendido esta gran oportunidad: “creo que todos tenemos ideas muy grandes y queremos hacer muchas cosas”.
Textos de Laura Marín con fotografías de José An. Montero e Irene Rotger Mas. Vídeo de Ulder Sotomayor