Una auténtica fiesta literaria

Por Sara Contreras

Si hay un día en el que la literatura adquiere un protagonismo especial, ese es el 23 de abril. Las calles se inundan de libros, las ventas se incrementan en las diferentes librerías y por un momento, la lectura vuelve a adquirir ese protagonismo perdido con el paso del tiempo. Vivimos en un mundo dominado por una simple pantalla y envueltos bajo dispositivos tecnológicos casi las veinticuatro horas. Estoy completamente seguro de que analizar un software es bastante más sencillo y menos costoso que llegar a comprender en su totalidad el enorme legado que William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de La Vega dejaron escrito.

Desde el año 1996, se celebra uno de los aniversarios culturales más destacados de todo el calendario, el Día internacional del Libro. Esta decisión fue adoptada por la XXVIII Conferencia General de la UNESCO celebrada en París en 1995. La resolución por la que se proponía fijar el 23 de abril para conmemorar el valor de los libros como instrumento de difusión cultural y del conocimiento fue aprobada en la 22ª sesión plenaria de la Comisión que tuvo lugar el 15 de noviembre. Ese mismo día coincidieron los fallecimientos de los tres grandes poetas mencionados en el párrafo anterior. También coincide con la muerte o nacimiento de otros autores, como Maurice Druon, Haldor K.Laxness, Vladimir Nabokov, José Pla, Manuel Mejía Vallejo y Williams Wordsworth. En nuestro país se celebra en esta fecha la entrega anual del premio Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores hispanos.

Todos los años, la UNESCO junto a las tres organizaciones profesionales del mundo del libro (la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias) eligen una capital mundial del libro durante el periodo de un año. En España se celebró en 2001, convirtiéndose Madrid en el principal punto de mira literario a nivel mundial.

Este día invita a reflexionar sobre las distintas maneras de fomentar la lectura y ponerla al alcance de todos independientemente de la raza, edad o sexo. Si hay algo característico es la universalidad que representa. Las librerías y diferentes establecimientos han tomado nota de ello y cada año organizan nuevas actividades para involucrar a la sociedad y hacer la lectura más interactiva. Así como diferentes descuentos en los precios de los libros.

Una de las prácticas habituales son la celebración de mesas redondas organizadas por los diferentes escritores, se dan charlas, diferentes seminarios, tertulias etc. Los colegíos también participan con múltiples actividades entre los más pequeños con el objetivo de incentivar el espíritu lector en las nuevas generaciones venideras.

El día del libro en España

En España esta tradición viene desde muchísimo tiempo atrás. El Rey Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 para la creación de la “Fiesta del Libro Español”. Inicialmente se fijo para el día 7 de octubre (nacimiento de Cervantes), finalmente se traspasaría al 23 de abril (fecha de su fallecimiento).

La idea de celebrar esta festividad corrió a cargo del editor y escritor valenciano, afincado en Barcelona, Vicent Clavel Andrés. El mismo se encargó de llevar la propuesta a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona para ser atendida. Hasta entonces, en la ciudad Condal existía la tradición de regalar rosas por la festividad de Sant Jordi. Tras la propuesta de Clavel Andrés, también se empezó a utilizar el libro. La propuesta se trasladaría a todo la Península, especialmente a las ciudades que contaban con universidad.

Otros países

Existen países que se salen de la norma, por ejemplo, Reino Unido o Irlanda celebran el World Book cada primer jueves de marzo. Uruguay celebra su día el 26 de mayo, coincidiendo con la creación de su primera biblioteca pública municipal.

La Librería del Tiempo, a pesar del periodo pandémico que estamos atravesando, pudo celebrar el día de libro de una manera muy especial. Las diferentes integrantes como alumnas de especial privilegio pudieron visitar todos los rincones del centro cultural Aguirre a través de una visita guiada realizada por la dirección de la propia biblioteca. Un día de convivencia y mucho aprendizaje entre salas, estanterías y muchas hojas de papel. Un premio a todo el trabajo realizado a lo largo de todos estos años de plena dedicación.

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